Blade Runner: Libro y Película

Blade Runner, dirigida por Ridley Scott, es una película estrenada en 1982. La película fue precedida por el impresionante éxito que Scott consiguió a todos los niveles con “Alien, el octavo pasajero” y por el enorme éxito crítico de su ópera prima, “Los duelistas”. Su presupuesto fue de unos 28 millones de dólares de la época, llegando a recaudar unos insuficientes 27 millones de dólares en territorio americano. La crítica se cebó en su día con la frialdad de la narrativa escogida por Ridley Scott y con el esteticismo de su puesta en escena, totalmente deudor del estilo publicitario de su director, curtido en la realización de más de dos mil anuncios a lo largo de su carrera. El rodaje y la posproducción estuvieron tan plagados de problemas que desde el momento de su estreno se llegaron a hacer hasta cinco versiones distintas de la película, siendo la estrenada en 2007 como la definitiva en palabras del autor de “Thelma y Louise”. Todo ello configuró un hito en la historia del cine para la adaptación de “Sueñan los androides con ovejas eléctricas”, de Philip K. Dick.

De fracaso económico y crítico a película de culto

Una de las grandes curiosidades del visionado de Blade Runner es que parece que nos hayamos ante los escombros de una obra maestra que acabaron dando como resultado otra obra maestra. El rodaje estuvo plagado de problemas debido al cansancio que produjo poder rodar sólo de noche. Vangelis, el compositor de su inolvidable partitura musical se alargó mucho más de lo previsto en la elaboración de su score, uno de los más importantes e innovadores de la historia del cine. Harrison Ford acabó harto del perfeccionismo de Ridley Scott. Los guionistas de la película, Hampton Fancher y David Webb Peoples (este último, autor del guión de otra obra mestra del cine, “Sin perdón”) fueron despedidos de la producción y una persona cuya identidad se desconoce fue contratada para escribir la voz en off de Harrison Ford. Todo fueron problemas para acabar entregando una cinta que en su momento no convenció a nadie pero cuya versión estrenada originalmente en cines sigue siendo la favorita del público en general. La película narra la persecución de Rick Deckard (Harrison Ford) tras unos androides con apariencia de humanos conocidos como “replicantes”.

Verdaderamente, el estatus de película de culto de Blade Runner inició con la aparición del primer “montaje del director” de la película, allá en 1991 a través de sus ediciones en VHS y laserdisc. Varios fueron los cambios respecto al original. La voz en off tan ligada a los grandes clásicos del cine negro fue suprimida, generando cambios tan curiosos como la falta de arrepentimiento de Deckard, el personaje encarnado por un inolvidable Harrison Ford, al asesinar a una replicante disparándola por la espalda y debido a la ausencia de esa voz en off, no vemos ningún arrepentimiento por parte del protagonista, situándolo más cerca de ser un villano que de un simple buen policía. El epílogo con luz de día y final feliz de la versión estrenada en cines fue sustituido por un oscura huida hacia un futuro incierto por parte de Deckard y de la replicante encarnada por Sean Young. Pero quizás el mayor acierto de Scott para otorgar a su película un nuevo futuro por delante fue la incursión de una secuencia onírica con un unicornio con la que Deckard sueña después de haber bebido whisky. Esto genera una incógnita ausente en la versión estrenada en cine: ¿el unicornio es un simple sueño de Deckard o es un recuerdo implantado en su memoria y por lo tanto él es también un replicante?

Todos estos pequeños detalles hicieron de la película una película de culto y la situaron en el olimpo de las obras maestras del cine a pesar del fracaso que la película fue en el momento de su estreno, en un claro caso de película incomprendida.

Curiosamente, 25 años después, Dennis Villeneuve entregó una tardía secuela, Blade Runner 2049 que dividió a la crítica y al público (los hay quienes la consideraron una obra maestra absoluta, superior incluso al original hasta los que la acusaron de fría y larga, exactamente igual que lo que sucedió en la original de 1982). La historia se repite…

Blade Runner: El libro y la película

La película y la novela presentan un montón de diferencias. Philip K. Dick no llegó a verla terminada pero al leer el guión pensó que lo que Scott y su equipo se traían entre manos complementaría el universo de la obra del escritor de “Minority Report”. La novela es una crítica feroz a la imagen que los humanos proyectamos hacia el exterior con el fin de tener un estatus. De hecho, una de las preocupaciones del protagonista en la novela es satisfacer a su esposa y a la imagen pública de ellos adquiriendo un animal que les de prestigio social como la oveja eléctrica del título. El libro ahonda mucho más en el concepto de empatía a través de una religión llamada “mercerismo” como una forma de diferenciar a los androides de los humanos. La atmósfera es aún más sucia y química que en la película, causando que una gran parte de la población sufra problemas de fertilidad. Los humanos poseen un regulador de ánimo que los hacen adaptarse a las distintas convenciones sociales. El personaje de Rachel no es más que un androide mientras que el del protagonista es un ser mucho más apasionado y terrenal que el interpretado por Harrison Ford en la película.

Todos estos conceptos no aparecen por ningún lado en la película, en una adaptación muy distinta si la comparamos con el material en que se basa. Se trata de uno de esos pocos casos en los que la película tiene mucha mejor prensa que el libro. Sería curioso hacer una nueva adaptación de “Sueñan los androides con ovejas eléctricas” totalmente al margen de Blade Runner y secuelas.

Philip K. Dick  y el cine

Philip K. Dick es el escritor de ciencia ficción más veces adaptado al cine. El frenetismo de sus historias y su enorme capacidad para colocar humanidad en sus personajes (unida a un corrosivo sentido del humor) fueron sus principales señas de identidad. En muchas ocasiones se ha llegado a decir que donde otros escritores de ciencia ficción ponían conceptos, Philip K. Dick ponía personas. Si bien la mayoría de las películas en que se basan sus películas no han dado obras de gran calidad cinematográfica, también encontramos excelentes adaptaciones como “Minority report” (dirigida por Steven Spielberg), “Desafío total” (dirigida por Paul Verhoeven), “A Scanner Darkly” (cinta de animación dirigida por Richard Linklater) o la excelente serie “El hombre en el castillo”.

Hombre difícil (siempre se lo atribuyó una esquizofrenia paranoide que nunca fue clínicamente diagnosticada) y de prematura muerte (apenas tenía 53 años), Dick fue adicto a las anfetaminas y a los somníferos, llegando a creer que podía comunicarse con dios. Sin lugar a dudas, uno de los más grandes escritores de ciencia ficción que ha dado la literatura universal, en un género que cuando se acerca a su mayores cotas de calidad se aleja de naves espaciales para centrarse en complejos modelos de sociedad.

Trailer de la versión del 30 aniversario.

 

Por |2018-03-23T10:28:46+00:0015 marzo, 2018|De la Literatura al Cine|Sin comentarios

Acerca del Autor:

Ainhoa Uri
Ainhoa Urgoitia nació en 1976 y, aunque estudió derecho, desde siempre tuvo la necesidad de contar historias y su pasión por el cine se convirtió en su profesión. Comenzó escribiendo cortos, trabajando en diversos campos del audiovisual como fotografía, vídeo, videoclips hasta formar su propia productora y actualmente se haya inmersa en su primer largo documental que aborda el tema del éxito y el fracaso. Ha sido jurado en diferentes festivales de cortos y programadora del Festival Zinegoak. Escribe en varias revistas digitales como UndergroundLab critica cinematográfica.