Carta a un escritor asustado

Ayer hice un hilo porque en “El Encuentro de Literatura Fantástica de Dos Hermanas” tres chicos me pidieron que les diese algún consejo para empezar a escribir. Me impone mucho dar consejos, no suelo hacerlo. Acecha el peligro de simplificar demasiado, o peor, de ponerte paternalista. Pero hay una cosa que sí puedo decir sin caer en ninguno de esos dos errores. Porque me he dado cuenta, desde que soy profesora de narrativa (seis años ya), que es muy habitual que un escritor novel sea un escritor asustado.

 

Para algunos escritores noveles escribir es, ante todo, enfrentarse a varios miedos, y prácticamente todos ellos están relacionados con sus expectativas o su visión de la figura del escritor. Normalmente piensan en los escritores como gente que se pone delante de su página en blanco y va desgranando sus brillantes ideas con un vocabulario impecable. Y ellos no encajan en esa imagen. Bueno, voy a tranquilizar un poco a cualquier autor novel que pueda estar leyendo esto: nadie encaja del todo en esa imagen.

Todos los escritores nos enfrentamos a la página en blanco con respeto y dudas. Tenemos una idea y tenemos ganas de escribir, pero no sabemos cómo va a salir. Nadie lo sabe, no importa los años de experiencia que tengas, la duda de si serás capaz de hacerlo bien siempre estará ahí. Con el tiempo aprendes a ignorarla, aunque nunca se logra del todo, pero sí lo suficiente como para que no te estorbe mientras trabajas. Lo peligroso no es que dudes, lo peligroso es que te dejes arrastrar tanto por tus temores que te bloqueen y te impidan escribir.

Otro caballo de batalla son las expectativas, sobre todo ante la gran pregunta: ¿Conseguiré publicar algún día? Son muy pocos los autores que tienen garantizada la publicación de su obra antes de empezar. La inmensa mayoría de nosotros, incluso los que tenemos varias obras publicadas, partimos de cero cuando empezamos un nuevo manuscrito. No abundan los autores que no tienen en el cajón alguna (algunas) novela que no logra ver la luz. Por eso se publican obras inéditas de grandes autores cuando estos ya han muerto. Es algo que puede pasar.  Escribir únicamente con la idea de publicar es un error. Es mejor escribir porque tienes algo que crees que merece la pena contar, y cuando termines ya encontrarás el modo llegar a los lectores. De cualquier modo, si no tienes un manuscrito, no tienes nada que publicar.

Otra frase que suelo escuchar es: “No quiero empezar a escribir hasta que no tenga la idea perfecta”. ¿Y cuál es la idea perfecta? Muchas de las novelas que se consideran clásicas parecen ideas muy flojas o tópicas si las pronuncias en voz alta. No se trata solo de lo qué quieres contar, sino de cómo vas a hacerlo. Lo primero que necesita una idea para ser perfecta es que su creador tenga fe en ella. Al menos la suficiente como para contarla.

Escribir es luchar contra la inseguridad, día tras día. En vuestra lucha habrá unos momentos mejores que otros, quizás nunca os sintáis completamente seguros de vosotros mismos, pero al menos aprenderéis a encerrar al miedo en un armario el tiempo necesario para que os deje crear y disfrutar el proceso.

Escribir es un trabajo para valientes, pero no hace falta serlo demasiado. Si fuese necesario una enorme cantidad de valor probablemente yo nunca habría escrito nada. La ilusión os dará el valor necesario y casi siempre el esfuerzo vale pena, os lo prometo.

Por |2018-10-11T11:58:54+00:0011 octubre, 2018|Psicología del Escritor|Sin comentarios

Acerca del Autor:

Concepción Perea Gómez es licenciada en humanidades y tiene un máster en creación literaria. Es escritora, lleva cinco años impartiendo clases de narrativa y forma parte de la organización del Encuentro de Literatura Fantástica de Dos Hermanas. Es la autora de "La corte de los Espejos" (Fantascy, 2013), "El misterio de la Caja Bethel" (Fantascy 2014) y "La última primavera" (Runas, Alianza Editorial 2017).