Hoy vamos a hablar de la nueva novela inspirada en el mundo clásico de Madeline Miller, tras el éxito en 2011 de La Canción de Aquiles. Con Circela autora se adentra en la mente de uno de los personajes más atractivos de la mitología. Ya hemos hablado con anterioridad de libros que reimaginan las historias de las heroínas clásicas desde una perspectiva contemporánea como La Tejedora de Nina Allan. En este artículo analizaremos cómo ha evolucionado el personaje de Circe desde la mitología a la novela de Miller, publicada en nuestro país en la editorial Alianza de novelas con traducción de Celia Recarey Rendo.

Circe en la mitología

Circe es famosa por su afición a transformar a los hombres en cerdos. La hechicera aparece en el Canto X de La Odiseacuando el héroe y sus compañeros llegan a isla de Eea. Allí la hechicera invita a la tripulación de Odiseo a un banquete que culmina con su envenenamiento. Odiseo escapa de la metamorfosis gracias a la intervención de Hermes, que le proporciona el antídoto. Después la diosa se reconcilia con el rey de Ítaca, con quien convive durante un año una vez devuelve a su tripulación la forma humana.

La hechicera también aparece involucrada en otras transformaciones míticas, como la de Escila de ninfa a monstruo. A menudo sus conjuros están motivados por el desamor y el rechazo, aunque en La Odiseano llegamos a descubrir la motivación tras sus acciones.

Hija del titan Helios y la oceánide Perseis, Circe es una divinidad relacionada con las hierbas y la brujería. Se la suele representar como una mujer hermosa y letal, como en la famosa pintura de Waterhouse.

Una diosa humana

CirceEn la novela de Madeleine Miller, Circe es un personaje complejo que atraviesa una evolución de siglos antes de conocer a Odiseo. Durante su infancia es una niña desvalida y solitaria en la corte de su padre. Al principio es muy confiada y sufre una serie de decepciones que marcan su carácter.

Como hija de un titan es inmortal y su juventud dura milenios. Aprende a ver las vidas humanas como prescindibles, pese a que su mundo le provoca curiosidad. Sin embargo, cuando presencia el juicio de Prometeo sus percepciones comienzan a cambiar. Circe tiene compasión de él y mantienen una conversación. A partir de entonces, la joven es capaz de comprender la crueldad de los inmortales y los motivos por los que ella no encaja.

A menudo, la protagonista se pregunta cuál es la diferencia entre los dioses y los humanos. Si el hastío que causa inmortalidad no puede tener otro fin que la crueldad y la destrucción. Al cuestionarse su propia naturaleza divina, Circe, pese a que aún se muestre sumisa frente su familia comienza a desarrollar cierta rebeldía.

A medida que aprende brujería, Circe obtiene la capacidad de metamorfosear a otros, que ella entiende como un medio para revelar la verdadera naturaleza de las personas. Primero transforma a su amado humano en dios y después a su rival Escila en un monstruo espantoso e incontrolable.

Este último suceso es el que le acarrea el exilio a Eea y es cuando comienza a aparecer el tema de lo monstruoso. Al ser una diosa, Escila no puede morir y seguirá dando muerte a los marineros durante siglos. Y, por tanto, recordándole a Circe las consecuencias de su propio egoísmo. Sin embargo, Escila ha perdido la consciencia y sus recuerdos. Al contrario que otros dioses de aspecto bellísimo que se dedican a destrozarle la vida a los humanos por diversión. Este tema se repetirá cuando Circe ayude a su hermana Pasifae a dar a luz al minotauro.

A través de varios episodios, Miller va humanizando a Circe a través de la pérdida de la insensibilidad vengativa de los dioses. En su lugar, Circe aprende a proteger la vida a través de la brujería, es capaz de mostrar fragilidad, empatizar con los humanos y oponerse de manera directa a los dioses.

El amor y el poder

Otro tema subyacente en la obra es el peligro de las relaciones en las que existe un desequilibrio de poder. Primero en su familia, con su padre y su hermano y posteriormente en sus relaciones románticas, Circe se dará cuenta de las cadenas que la van atando a un comportamiento sumiso. Mientras que, por otra parte, experimentará varias veces abandonos muy dolorosos, que le recordaran su falta de libertad.

CirceOtras diosas, como su hermana Pasifae, se ven en esa misma situación y optan o bien por el conformismo o la venganza. En todo momento, Circe trata de igualarse a las personas que quiere de distintas maneras y son estas relaciones las que al final resultan más exitosas.

Miller ha afirmado que pretendía hacer una versión feminista del mito, que me parece exitosa por dos motivos. Primero, Circe logra empoderarse a través de sí misma, reivindicando las partes de su personalidad que los demás consideran que la hacen débil y aprendiendo de sus errores. Y en segundo lugar, descentraliza a Odiseo, que no tiene más protagonismo que otros personajes que conoce la hechicera durante su larguísima existencia.

En definitiva, me parece que Miller logra una versión muy poderosa de la hechicera mítica, en la que aúna un amplio conocimiento de las fuentes originales, con unas motivaciones y caracterización que resultarán atractivas a los lectores contemporáneos.