Creando Personajes femeninos en la literatura

Hay varias preguntas que suelen hacerme a menudo: ¿Cómo creas a tus personajes femeninos? ¿Te cuesta crear personajes masculinos? ¿Cuál es el papel de las mujeres en la literatura fantástica?

 Al principio, estas preguntas me desconcertaban, incluso me molestaban un poco porque me costaba creer que a mis colegas varones les preguntasen las mismas cosas. ¿Cómo creas a tus personajes masculinos?¿Cuál es el papel del hombre en la literatura fantástica?  Estas dos últimas preguntas nunca se las hacen a los escritores, solo a las escritoras.

Creando el personaje femenino

La creación de personajes es algo que, además de a los periodistas, interesa mucho a mis alumnos de narrativa, y siempre digo lo mismo: los personajes femeninos se crean igual que los masculinos. En una novela el personaje siempre debe tener una función y esa la primera cuestión que debes plantearte: ¿qué pinta en mi historia ese personaje? ¿Es necesario? Y cuando respondas a esas preguntas ya puedes plantearte qué sexo tendrá. Pero mucho ojo con esto, estás escribiendo fantasía, con lo cual los roles de género los marcas tú.

Los personajes femeninos deben tener su funciónLas personas deberíamos, en teoría, ser iguales en una sola cosa, la más importante de todas: la igualdad de oportunidades. Después todos somos distintos; no solo las mujeres de los hombres, sino las mujeres de las propias mujeres. No hay dos personas iguales, todos tenemos distintas opiniones, distintos modos de enfrentarnos a la adversidad, de convivir con nuestros sentimientos… Así que a la hora de crear personajes femeninos no suelo pensar: “como es una chica pensará esto sobre determinado tema”, porque no es cierto, y si quieres una prueba haz un experimento: entra en un foro de maternidad y lee un hilo cualquier: ¿debo dar papillas a mis hijos? Verás que tanto padres como madres dan respuestas muy distintas. Las dudas son comunes a todos, pero la manera en la que buscamos respuestas o encaramos las soluciones puede ser tremendamente distinta, y no por cuestiones de sexo, sino de personalidad, edad, educación, experiencia vital y un largo etcétera.

Entonces, ¿cual es papel de las mujeres en la literatura fantástica? Bueno, eres escritor, tienes imaginación y una historia por contar las posibilidades son infinitas, tendrán el papel que quieras darles porque, por suerte, los viejos clichés de la fantasía, sobre todo de la fantasía épica donde las mujeres eran madres, esposas, hechiceras sanadoras, hechiceras malvadas o Conan con tetas (sin olvidar a las ancianas sabias y bondadosas) están superados (muy interesante este artículo sobre el rol de la mujer en el Beowulf) y ahora puedes hacer con ellos lo que te plazca: Sansa, la Reina de las Espinas o Brienne de Tarth,  Ardee o Ferro Maljinn, Sarene o Vin. Mujeres muy diversas, con una función clara en su historia, bien definidas y bien creadas, tan aptas o tan inútiles como cualquier hombre.

¿Qué se debe tener en cuenta a la hora de crear personajes femeninos?

Debemos tener en cuenta sus antecedentes, cómo era su vida antes de que la historia que estás contando empezase. Saber de dónde viene un personaje determina muchas cosas: educación, posición social, creencias (o falta de ellas), lazos familiares… detalles que nos ayudaran a enriquecerlo y le darán razón de ser.

Otro rasgo a considerar es la personalidad. Cuando decimos que alguien “no tiene personalidad” no somos exactos: todos la tenemos, quizás unas sean más discretas y apocadas, pero un personaje “sin personalidad” es una linea muerta en mitad de un texto que nadie quiere leer. Los robots de Asimov tienen cierta personalidad. Qué narices, incluso el búho de Harry Potter la tiene. Hasta qué punto quieras desarrollarla es tú decisión, pero privar a un personaje de ella es un error.

La caracterización es el asunto más espinoso de todos; no nos planteamos si el héroe debe ser guapo, pero no ocurre lo mismo con ellas. Hasta ahora, la fantasía estaba llena de mujeres hermosas: guerreras en bikini de cota de malla, hechiceras con túnicas escotadas y posaderas que le guiñan un ojo al cliente de turno. ¿Es realmente necesario? La pequeña evolución se dio cuando empezaron a aparecer mujeres poco agraciadas, pero en esos casos lo habitual era que sufriesen a causa de su aspecto o que se viesen relegadas a convertirse en “la amiga fea” de la protagonista. Como todo, cuando escribimos el físico responde a una necesidad de tu historia y a eso debes ceñirte.

La realidad como inspiración

Nunca renuncies a una buena caracterización de tus personajes femeninosHace poco leía un aberrante artículo: “salvemos la ciencia ficción de las mujeres fuertes”. Yo os diría otra cosa: “salvemos la literatura fantástica de los prejuicios ridículos”. No tengáis miedo a la hora de crear vuestros personajes, independientemente del sexo que vayan a tener. No os atéis con esa idea de “no sé si resultará creíble mi personaje ingeniero energético y madre de tres hijos” porque pensáis que con tres hijos hay pocas ganas de evitar fisiones nucleares. Ya hay mujeres así en la vida real y en trasbordadores espaciales y vendiendo droga en las favelas, también hay madres crueles, amas de casa felices y profesoras que odian a los niños. Hay de todo. Lo que hace creíble o increíble a un personaje es cómo cuentas su historia, su contexto y sus acciones.

Esas y no otras deberían ser las pautas de cualquier escritor a la hora de crear personajes femeninos. Quizás algún día superemos lo de preguntarnos si un personaje está correctamente ubicado en su sexo para pasar a preguntarnos si cumple satisfactoriamente su papel en la trama.

“No somos cosas”, decían las reproductoras de Mad Max; y puestos a dejarlo claro añado: “somos algo más que nuestro sexo”.

Si quieres comprobar si tu personaje femenino es bueno o no, Gabriella Campbell da algunos modos de averiguarlo.