FestínDanza: Desentrañando Festín de Cuervos y Danza de Dragones

Parte I: Julio Cortázar en Canción de Hielo y Fuego

Para Julio Cortázar existían dos tipos de lectores: el lector-hembra y el lector-macho. El primero lee como si los personajes fueran ajenos a su realidad y los problemas estos no fueran los suyos propios. El segundo tipo de lector, por el contrario, es un cómplice copadeciente de la experiencia por la que pasa el escritor.

“FestínDanza”, el cuarto libro de la saga de “Canción de Hielo y Fuego”, exige un lector-macho para su total comprensión y disfrute. Sí, “FestínDanza” porque este es el primer reto que debe afrontar el lector si no desea ser un lector-hembra. “Festín de Cuervos” y “Danza de Dragones” realmente son el producto de la frustración de George RR Martin por no poder escribir la historia que quería contar. Es por esto que, al leerlos por separado, el lector tiene la sensación de que les falta algo.

Cómo leer FestínDanza como lector-macho

FestínDanzaEl objetivo de este artículo y los que vendrán luego es resolver el rompecabezas que dejó George Martin con “FestínDanza”. Es llevarlos de la mano para que se transformen en lectores-macho que comprendan la dimensión del festín que dejaron las guerras de “Tormenta de Espadas” y los traumas psicológicos que sufren los personajes principales a lo largo de sus páginas. Asimismo, es demostrarles que estos libros no son para nada “relleno”; de hecho, FestínDanza nace luego de que George Martin desechara un salto de cinco años. El escritor necesitaba de estos dos libros para contar de manera correcta los eventos de Canción de Hielo y Fuego.

Aprenderán a ver la forma en que este escritor construye las causas de los eventos que se verán en las dos últimas entregas de la saga: Vientos de Invierno y Sueño de Primavera. También emprenderán un viaje a través de la evolución psicológica de los personajes para entender el giro oscuro que se verá en Vientos de Invierno (porque ya saben, “el Invierno se acerca”). Observarán la forma en que se transmutan ciertos arquetipos y se cuenta de una forma original una historia más de aventuras y fantasía. Por consiguiente, no pretendo hacer una sencilla relectura de dos lbros, pretendo utilizar FestínDanza como intrumento general mediante el cual podamos convertirnos en mejores lectores y escritores. Si bien este análisis está dirigido a personas que ya hayan leído los libros, no significa que sea lectura perdida para aquellos que no han leído la saga.

Inicio de FestínDanza: “I wish you good luck in the wars to come”

Lo primero que debe hacer un lector-macho con FestínDanza es leerse ambos prólogos. Al terminar, seguramente dirá “Bueno, ¿y para qué me introducen a Varamyr y Pate si los van a matar al final del capítulo?”. Precisamente, los personajes punto de vista de los prólogos y epílogos de Canción de Hielo y Fuego siempre mueren porque ellos no son importantes, lo importante son los eventos trascendentales que giran alrededor de ellos. Los prólogos de esta saga son los espacios que usa George Martin para apuntar al lector con la pistola de Chéjov y preparar el terreno.

Comencemos con Varamyr, quie recuerda su vida como excusa para predecir el destino de dos personajes en especial:

“Abominación (…) apoderarse del cuerpo de otra persona era la peor abominación posible”

“Los lobos y las mujeres se casan para toda la vida (…) si te metes en uno, es como un matrimonio. A partir de ese momento el lobo formará parte de ti, y tú de él. Los dos cambiaréis”

“Cuando muere la carne del hombre, su espíritu vive dentro de la bestia, pero día tras día va perdiendo la memoria, y la bestia es cada vez menos cambiapieles y más lobo, hasta que no queda ni rastro del hombre”

Dado que son lectores-macho, sólo les diré que este prólogo sirve de antesala para explicar la evolución psicológica que sufrirán Bran Stark y Jon Nieve más adelante en Vientos de Invierno. Cambiar de cuerpo es una experiencia traumática, volver de la muerte es una experiencia traumática. No se puede experimentar algo así sin que el interior del personaje se transforme, proceso que analizaré en entradas posteriores.

FestínDanzaAhora bien, Antigua es un foco geográfico que será de trascendencia en Vientos de Invierno, hecho que George Martin inicia a construir en el prólogo de Festín de Cuervos. En esta ocasión nuestros ojos son los de Pate, un aprendiz de la Ciudadela. En lo que se debe fijar el lector-macho no es en los pensamientos, sentimientos o frustraciones de Pate, de todos modos morirá en unas cuantas páginas. Lo que debe analizar son las personas con las que interactúa y las conversaciones accidentales que escucha. Alleras, más conocido como el Esfinge, es demasiado esbelto, demasiado despreocupado y sonríe siempre, como si supiera un chiste secreto. El dragón tiene tres cabezas (pero qué importa, ¿verdad? De todos modos “todos los Targaryen han muerto”). Después de muchos años, la vela de obsidiana volvió a arder. Pero lo más importante es la aparición del “Alquimista”, un personaje aparentemente misterioso que le da un dragón de oro a Pate a cambio de un libro que se encontraba bajo llave. Lo único que supimos de él antes de que matara a Pate fue:

Era sólo un hombre, su rostro era sólo un rostro (…) una cicatriz antigua y tenue le cruzaba la [mejilla] derecha. Tenía la nariz ganchuda y una mata de pelo negro con rizos prietos alrededor de las orejas (…)
—¿Quién eres?
—Un desconocido. Nadie. De verdad

Está bien, les daré una pista:
Jaqen se pasó una mano por la cara (…) la nariz se engarfió, y en la mejilla derecha (…) apareció una cicatriz (…) la [cabellera] desapareció para dejar paso a una mata espesa de rizos negros” (Choque de Reyes, Arya IX).

Sin embargo, al ser sólo prólogos, las implicaciones de los eventos narrados no se desenvolverán sino hasta mucho después, en aquellos capítulos de “relleno” para lectores-hembra, de ambición artística para lectores-macho.

Por | 2018-04-25T11:48:16+00:00 25 abril, 2018|Disección Literaria|Sin comentarios

Acerca del Autor:

Juliana Vargas
Juliana Vargas nació en Bogotá en 1992. Aprendió a leer a los 3 años como forma de tratar su tartamudez y desde ese momento ha crecido entre páginas y personajes imaginarios. Si bien se graduó de Derecho por la Universidad de los Andes, eso no le impidió realizar cursos en literatura y periodismo por la misma universidad. Asimismo, realizó su maestría en Derecho y Tecnología, la cual centró en el estudio en los derechos de autor que los jugadores podrían tener sobre los avatars y tramas que se desarrollaban en ciertos mundos virtuales. Hoy en día, en adición al ejercicio del Derecho, es columnista del periódico “El Espectador” en el que habla sobre videojuegos y obras literarias.