Diez palabras raras del castellano y cómo usarlas

Aquí estoy de nuevo para traeros más palabros o términos en desuso de nuestro idioma. Igual alguno las sigue utilizando, pero la mayoría de vosotros las encontrará extrañas. Eso sí, me fascinan. Son términos cuya musicalidad ya merece la pena. Algunos, te llenan la boca al pronunciarlos y otros abren la puerta de tu imaginación. ¿Me acompañáis en otro repaso a diez palabras raras del castellano y cómo usarlas?

Álveo: esta la pongo por bonita. Bonita la palabra y bonito el significado. Madre de un río o arroyo (cauce natural) ¿No os resulta curioso que el significado sea femenino y el término masculino? Pronunciadlo, venga. ¿No se os llena la boca con el sonido de la «L» y de la «V»? Es como el discurrir del agua…

La ondina siguió el álveo del su arroyo natal hasta que la sal la ahogo cuando llegó al mar.

Es una palabra que podemos utilizar como disparador creativo.

Añusgar: Cuando uno se añusga, se atraganta. Es muy visual. Tú dices: ¡Se está añusgando! Y puedes ver la figura de un hombre llevándose las manos a la garganta, arrugándose por la falta de aire, tomando ese cariz azulado inconfundible.

Ahora mismo puedo ver uno de esos anuncios antiguos de los periódicos o algún cartel en las boticas:

Combate el añusgamiento: la masticación como tratamiento.

Vale, sí, son las siete de la tarde y hace calor, pero me gusta jugar con lo que las palabras raras me transmiten. ¡Un poco de imaginación!

Agigolado: No puedo resistirme a poner una palabra típica de la zona segoviana. No la busquéis en la RAE, no. No existe. Pero si trabajas en urgencias de un hospital de Segovia o de Ávila o en alguna consulta, conviene que tengas grabado su significado. Cuando una persona te cuenta que está agigolado o que se agigola, es que le falta el aire al realizar un esfuerzo, que se ahoga y tiene una presión en el pecho. Síntoma de enfermos cardiacos o con problemas pulmonares. Así que grabaros este palabro.

Como anécdota diré que la primera vez que escuché esta palabra fue trabajando en la consulta de cardiología del hospital general de Segovia y con el primer paciente pensé que era algo inventado suyo, pero no. Tengo grabado lo de:Al subir las cuestas de Cuéllar, me agigolo mucho.

Y para que conste que este término se usa mucho, sale hasta en las noticias.

Pingoleta:Otra palabra con la que he crecido y que no aparece en los diccionarios. Una pingoleta no es más que una voltereta. Pero, ¿no creéis que tiene otro puntito? ¿Un aderezo más? ¿Un poco más de diversión? Pues sí. Las pingoletas solo las dábamos los niños. Así que reivindico esta palabra para ser utilizada y practicada por todas las clases de educación infantil de la península. ¡Todos a dar pingoletas! ¡Hay que usar más este palabro!

Baladro: Solo con pronunciar el sonido de este término incluido entre las diez palabras raras del castellano que os traigo hoy, sabemos que significa algo potente, ¿verdad? Una palabra con peso. Pues sí, es un grito, alarido o voz espantosa. A mí me parece una mezcla entre ladrido y el sonido de un taladro. Un poco cogido de los pelos, me diréis. Quizá… Es que ya ha comenzado la temporada de piscina y las neuronas solo me piden cloro.

Imaginaos una mansión abandonada (de esas góticas, con su batir de ventanas y sus crujidos), en la oscuridad de una noche sin luna. De pronto, un baladro desgarrador. Suena bien, ¿no? Ah… que no…

Bahorrina:dentro de estas diez palabras raras del castellano, esta me gusta especialmente. ¿Os imagináis lo que significa? Pronunciadla. Venga, decidla en voz alta. Ba-ho-rri-na. Seguro que os viene a la mente algo sucio. Sí, sí, confesad… pero no seáis malpensados.

Bahorrina significa conjunto de muchas cosas asquerosas mezcladas con agua sucia. Aunque también tiene otro significado más sucio aún: conjunto de gente soez y ruin.

Así que podemos decir tranquilamente: Vaya bahorrina que se reúne en el Congreso.

Vaya bahorrina que se reúne en el Congreso. (Las palabras en desuso nos ayudan a definir mejor nuestras afirmaciones) tweet

Ñengo: Otra palabra que me encanta y que es perfecta para su significado. La Ñ tiene un poder especial para dotar de personalidad a la palabra que la contiene. Y no, no es un palabro, está recogida en la RAE y se usa en México.

Su definición es: desmedrado, flaco, enclenque.

Mirad cómo gana una descripción incluyendo este adjetivo.

La silueta del vaquero se recortó, al abrir la puerta del cantina, contra la luz rojiza del atardecer. De su figura ñenga, solo llamaba la atención el sombrero de ala ancha y las pistolera sobresaliendo de sus flancos huesudos.

Y hablando de adjetivos, conviene recordar lo que os contaba sobre ellos aquí.

Chola: Confieso que incluyo esta término como homenaje a mi sobrina. Para que cuando cuente sus batallitas, pueda presumir de que enseñó una de estas diez palabras raras del castellano a su tía. El año pasado, ella la utilizaba un montón y la primera vez que yo escuché de su boca un: Porque me sale de la chola, se me revolvió el estómago. Hasta que busqué su significado y leí: cabeza, entendimiento. Y respiré mucho más tranquila, la verdad.

Jerapellina: No me digáis que no es una palabra preciosa. Lo primero que os viene a la mente al pronunciarla, ¿qué es? A mí, algo bello, una prenda de vestir etérea, como la seda. Pues no…

Vestido viejo y andrajoso, es lo que significa en realidad.

He de decir que es una de esas palabras raras del castellano que es mucho más bonita que su significado. Comprobémoslo:

La mujer arrastraba su jerapellina de algodón por el suelo.

Yo no puedo visualizar un vestido viejo y andrajoso, no. Con un sustantivo como ese, me viene a la mente el caminar de una reina saliendo de la sala del trono.

Blocao: No, no es un sucedáneo del cacao, ni una nueva bebida energética. Pero igual hay que avisar a los suecos de cierta cadena de tiendas de muebles que la incluyan en su próximo catálogo. Todo es empezar, igual en septiembre tenemos en nuestros buzones, anuncios de blocaos por 100 euros. Cito textualmente su definición: Fortín de madera que se desarma y puede transportarse fácilmente para armarlo en el lugar que más convenga.

¿Tengo o no tengo razón?

Y hasta aquí este artículo sobre otras diez palabras raras del castellano. ¿Quieres que continúe indagando en el diccionario y buscando términos en desuso? ¿Tienes alguna palabra que quieras compartir conmigo? Mi ventanita a través del blog de caja de letras está abierta.

¡Hasta el próximo artículo!

Por |2018-09-21T10:27:04+00:0025 junio, 2018|Ortografía y Gramática, Recursos Narrativos|Sin comentarios

Acerca del Autor:

Nieves Muñoz
Nieves Muñoz nació un octubre de 1976 y desde siempre tuvo la necesidad de escribir, pero sus derroteros profesionales le llevaron a ejercer la enfermería en una unidad de cuidados intensivos pediátrica y neonatal. Comenzó escribiendo relatos cortos de varios géneros, porque es lectora de cualquier libro que caiga en sus manos y de mente inquieta, por lo que se atreve con casi cualquier cosa que pueda plasmar en un papel. En su página pueden leer parte de sus escritos.