Una de las grandes historias de amor del séptimo arte

Después de dos obras maestras consecutivas de la historia del cine, “El puente sobre el río Kwai” y “Lawrence de Arabia”, títulos esenciales del cine-espectáculo hollywoodiense, David Lean, su director, afrontó la arriesgada tarea de adaptar al cine “Doctor Zhivago”. La película es una adaptación de la novela del escritor ruso Boris Pasternak. El film narra en plena revolución rusa la historia del médico y poeta Yuri Zhivago (espléndido Omar Sharif, con una fuerza en su mirada pocas veces vista en una pantalla de cine), icónico personaje del cine que representa un tema tan universal como el de el cambio ante lo ya conocido por lo nuevo y la agitación social, política y personal que implica vivir. Zhivago se debate también entre el amor por su mujer (excelente Geraldine Chaplin) y por el gran amor de su vida, Lara (hipnótica Julie Christie). La mezcla de intimismo y espectacularidad, elementos habituales en el cine de su director que conviven en total armonía, acaban dando como resultado una de las grandes historias de amor del séptimo arte.

 

Uno de los mayores éxitos de la historia del cine

Con un enorme presupuesto de 11 millones de dólares de la época, la película recaudó sólo en su país de origen 111 millones de dólares. Actualmente, la película es una de las ocho más vistas de toda la historia del cine. A pesar de no contar con un éxito crítico en el momento de su estreno comparable a los dos anteriores trabajos de su director, la película fue galardonada con 5 óscars (incluyendo el de mejor guión adaptado) y 5 globos de oro (incluido el de mejor película). La película hizo gala de una de las más conocidas bandas sonoras de la historia del cine, compuesta por Maurice Jarre, colaborador habitual del autor de la absurdamente infravalorada “La hija de Ryan”. El “tema de Lara” se hizo tan conocido que junto con la arrebatadora interpretación que hizo Julie Christie de ella fue la causante de que muchas niñas nacidas en aquella época recibiesen ese nombre de pila.

La película supone toda una lección de cine por parte de su director, con un uso exquisito de la fotografía, la dirección artística o el vestuario, apartados todos ellos ganadores del óscar. Secuencias tan magistrales como el baile aristocrático, la manifestación en las nevadas calles de Moscú, la huida en el tren, el turbador intento de suicidio de la madre de Lara o el fascinante bloque ambientado en el palacio helado, confeccionaron este clásico de cine, rodado en una gran parte en España (especialmente, Madrid y Soria), en uno de los inviernos más cálidos de los últimos cincuenta años por aquel entonces, algo que llevó al equipo a improvisar y a vestir los exteriores con nieve artificial, tarea en la que el técnico de efectos especiales Emilio Ruiz del Río ahorró tremendas cantidades de dinero a la producción gracias a su talento. Lean, siempre apostando por un cine inteligente pero también entretenido, consiguió uno de los mayores éxitos de la historia del cine.

El libro y la película

Sin lugar a dudas, uno de los grandes riesgos que corrió David Lean con esta película fue la adaptación de la novela a un guión cinematográfico, tarea titánica al tratarse de una novela presuntamente inadaptable. Las principales dificultades fueron la enorme extensión de la novela y su apabullante cantidad de personajes. Claramente, Robert Bolt, el guionista de “Doctor Zhivago” (colaborador de David Lean en algunos de sus títulos más recordados), se enfrentaba ante una película muy larga (acabó teniendo una duración de 197 minutos) donde sintetizar la novela era primordial. Para hacer frente a la multitud de personajes, Bolt condensó varios personajes en uno, en una complejísima muestra de su labor.

La novela cuenta con bellísimos poemas escritos por el protagonista de la historia. En este aspecto, Lean fue muy claro con Bolt: ni una sola palabra de esos poemas debía ser pronunciada o visualizada, para eso estaba el lenguaje cinematográfico. De esta manera, a través de imágenes, música y un montaje soberbio (no olvidemos que Lean fue al comienzo de su carrera uno de los mejores montadores de Inglaterra, con trabajos tan magistrales como “Pygmalion”, de Leslie Howard y Anthony Asquith) el poder del cine prevaleció sobre cualquier otro elemento. Al margen de todas estas dificultades, Lean y Bolt corrieron nuevos riesgos que no estaban en la novela como hacer de Yevgraf, el misterioso personaje encarnado por Alec Guinness, un hombre conversador en la parte en tiempo presente de la película pero prácticamente mudo en los flashbacks donde su voz en off narra los acontecimientos históricos en los que participó, haciendo que casi nunca se relacione con nadie en estos fragmentos. Todo este esfuerzo y acumulación de riesgos dieron como resultado un guión y una película formidables, labor por la que Bolt ganó un merecidísimo óscar.

Boris Pasternak  y el cine

Aunque la novela contiene pasajes que fueron esbozados en las décadas de 1910 y 1920, Boris Pasternak empezó a redactar la versión definitiva en 1945. El escritor no completó la escritura de “Doctor Zhivago” hasta diciembre de 1955. La novela no pudo ser publicada en su país natal hasta 1988 aprovechando la caída del régimen comunista pero sí fue publicada en Italia en 1957. La obra fue censurada en la Unión Soviética al considerarse subversiva y contraria al bolchevismo.

Para complicarlo todo aún más, en 1958, Boris Pasternak fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura, premio que tuvo que acabar rechazando debido a una fuerte presión política.

Traductor al ruso de escritores de renombre como Goethe o Shakespeare, la relación de Pasternak con el cine se limita prácticamente a su monumental obra “Doctor Zhivago”. Además de la obra maestra que consiguió David Lean la novela ha sido adaptada en otras ocasiones en formato de miniserie por directores como Giacomo Campiotti o Aleksandr Proshkin.