Estamos acostumbrados a planificar, da igual que uno se defina como escritor “brújula” o cómo escritor de “mapa”. Para cada decisión tenemos tiempo para poder sopesar las consecuencias de nuestras decisiones, podemos apuntar en nuestra libretita paralela a la novela las cosas importantes que hacen los personajes y las semillas de tramas y eventos que hemos sembrado. Eso sin contar con que tenemos la opción de borrar y reescribír. Pero a veces hay que obligar al cerebro a pensar rápido, a ser sagaz, a retener información. El cerebro es nuestro músculo creativo y nuestro procesador literario. Se tiene que ejercitar y, para ello, existen juegos como “Érase una vez…”

Érase una vez… Un juego de narración

Érase una vez...El objetivo de “Érase una vez…” es narrar una historia. Pero esta vez el proceso no va a ser una cuestión meramente colaborativa. La historia y su creación va a ser el motor de las mecánicas de este juego. Los jugadores compiten por ganar, pugnando por dominar la narración y ponerse por delante de sus adversarios.

Érase una vez… una ambientación

El juego está preparado para contar cuentos de cortes clásico. Princesas, príncipes, dragones, reyes y brujas. Con finales de cuento de hadas. A partir de eso es cosa de los jugadores llevarlo al límite y hacer suyas las historias con sus ideas. Pese a todo, tiene diferentes expansiones para cambiar el tipo de historia y transformarlas en historias de piratas, caballeros o sobre princesas encantadas, sin olvidar la posibilidad de mezclarlo todo o crear cartas al gusto del grupo de juego.

Érase una vez… Una mecánica de juego

En este juego cada jugador recibe una carta con un “final feliz” y una serie de cartas que representan personajes, lugares, acciones, objetos, etc. El objetivo de cada jugador es, usar sus cartas para alcanzar ese “final feliz”. Pero el resto de jugadores no se lo va a poner fácil. Algunas cartas pueden interrumpir a otras y arrebatar la narración al que la tenía, pero hay más maneras para dominar el juego. Cómo por ejemplo encontrar errores en la historia cuando alguien olvida lo que ya se ha contado o si alguien dice una palabra representada en una de las cartas

Érase una vez… Unos autores que ejercitaban su cerebro

Érase una vez...Para un escritor jugar a “Érase una vez…” es un gimnasio mental.

  • Tiene que pensar rápido, creando una historia de la que busca un final concreto con las cartas que tiene en la mano.
  • Ha que ser capaz de incorporar a su narrativa lo que otros jugadores van añadiendo y dejar semillas y hacer giros para llevar la historia a su final.
  • No solo debe recordar su historia, también tiene que recordar la que se narra en conjunto.
  • Ha de ser astuto para evitar los arquetipos del género, que son fáciles de usar como interrupciones.
  • Necesita un pizca de estrategia para usar sus cartas de interrupción.
  • Se lo va a pasar bien, y eso siempre es bueno. En especial para hacer limpieza mental cuando se está bloqueado en un relato o novela.

Érase una vez… Una herramienta disfrazada de juego.

Las reglas de “Érase una vez…” son divertidas y dan mucho juego. Pero las cartas que vienen en la caja se pueden aprovechar para hacer mil y un desafíos para que sirvan como gatillos creativos. Pero de eso ya hablaremos en otro artículo

Jugad, divertiros, escribid.