Una escena de acción es aquella en la que suceden un gran número de cosas, generalmente de manera continuada, creciente y emocionante. Emocionante es la palabra clave: la acción debe poner en tensión al lector. No sólo hacerle temer por los personajes involucrados, sino introducirle en lo que está sucediendo de tal modo que no pueda dejar de leer.

Y precisamente por eso, escribir escenas de acción es uno de los aspectos narrativos más complicados. Una escena de acción aburrida o que sea difícil de seguir puede hacer que el lector deje la novela porque, si la acción no es emocionante, ¿cómo puede serlo el resto?

Os presento a continuación los que yo considero los diez puntos clave para desarrollar una buena escena de acción.

1.- Coreografía la escena en tu cabeza antes de empezar a escribir.

Puede parecer obvio, pero antes de empezar a escribir escenas de acción debemos tenerla clara, MUY clara, en nuestra cabeza. Si no la podemos visualizar con absoluto detalle será imposible que la podamos transmitir. La clave para que una escena de acción funcione es que sea comprensible. El resto de aspectos técnicos que veremos tienen que ir supeditados a esta idea: El lector debe poder visualizar lo que está sucediendo de manera clara y sin equívocos.

En el cine sabemos que un director es malo en las escenas de acción porque son confusas, sólo vemos primeros planos que no parecen encajar y que, aunque den sensación de movimiento frenético, no permiten hacerse una idea de lo que está sucediendo.

En la literatura, a la hora de escribir escenas de acción, puede pasar lo mismo; si nos centramos sólo en el ritmo, la escena puede resultar inconexa. Si nos centramos en la precisión a la hora de explicarlo todo, la escena se vuelve pesada.

2.- Las descripciones deben ir ANTES o DESPUÉS de la acción, no DURANTE.

Una escena de acción no es el momento adecuado para introducir una descripción. Cualquier descripción, ya sea del lugar en el que sucede la acción, del entorno, de los personajes que intervienen, debe hacerse ANTES de que empiece la acción si tiene sentido o, en caso contrario, DESPUÉS, pero nunca durante la acción.

Si hemos dado una descripción detallada del entorno ANTES de escribir escenas de acción, el lector tendrá el marco en el que se desarrolla la escena mucho más claro en su cabeza y eso nos permitirá prescindir de explicaciones durante la escena propiamente dicha.

3.- Usa frases y expresiones simples para mantener un ritmo alto.

El punto más evidente de una escena de acción es el ritmo: debe ser alto o el lector no tendrá la sensación de lo que sucede es rápido o emocionante. La manera más sencilla de “acelerar” el ritmo de la narración al escribir escenas de acción es mediante la construcción de las frases. Las frases cortas aceleran el ritmo. Las frases más largas lo detienen. Influye también la cantidad de verbos. Si en una frase corta incluimos una gran cantidad de verbos, significará que en ella describimos una gran cantidad de acciones.

Sin embargo, debemos entender un aspecto fundamental del ritmo; si lo aceleramos correctamente el lector empezará a leer más rápido y, por lo tanto, su atención disminuirá. Si en medio de una escena de acción ponemos una frase compleja, lo más probable es que el lector se pierda. Tendrá que detenerse y volver a leer la frase, por lo que el efecto se habrá perdido por completo.

4.- Agiliza la narración usando “expresiones creadas”.

Si vamos a narrar una escena de esgrima necesitamos conocer la diferencia entre un tajo y una estocada, o saber qué es exactamente un finta y cuando se usa. No es diferente a la documentación que haríamos para usar correctamente cualquier otro vocabulario técnico. Conocer las palabras adecuadas nos permite simplificar la narración para conservar el ritmo y, sobretodo, que el lector comprenda y visualice mejor la escena.

Algo extraordinario de la narrativa en fantasía o ciencia ficción es que es posible utilizar expresiones creadas por nosotros para representar acciones complejas. Por ejemplo, “encauzar” o “quemar peltre”. Es evidente que antes de usar estas expresiones es necesario habérselas explicado al lector, presentar lo que significan y cómo funcionan, pero una vez el lector las ha interiorizado, utilizarlas agiliza de manera extraordinaria la narración.

5.- Reduce al mínimo la introspección durante la escena.

Aunque es natural que durante una escena de acción se produzcan momentos de introspección en los que narremos los pensamientos o las emociones de los personajes, hacerlo de manera demasiado elaborada, o muy a menudo, romperá el ritmo. En medio de una pelea, por muy maestro de las artes marciales que se sea, no es momento de ponerse a repasar el “arte de la guerra” de Sun Tzu.

Si introducimos estos elementos al escribir escenas de acción y, por supuesto, es interesante utilizarlos para mostrar lo que siente el personaje al verse involucrado en ella, debemos respetar el estilo de narración que estábamos usando: frases simples y funcionales, que no interrumpan la acción.

6.- Una escena de acción es una historia: tiene planteamiento, nudo y desenlace.

La acción no “sucede” simplemente. Debe haber algo que la provoque, una serie de eventos que pongan a los personajes en la situación adecuada. Dentro de la acción las cosas tampoco “suceden” porque sí, o porque pueden quedar “cool”; cada momento debe estar encajado con el anterior, formar una narración coherente que, cuando se despliegue ante el lector, tenga sentido propio.

Y, por supuesto, toda escena de acción necesita un desenlace. Un clímax (o anticlimax) que marque su finalización e indique al lector que puede bajar de nuevo el ritmo.

7.- Controla la duración de tu escena.

Al escribir una escena de acción piensa en cuánto tiempo abarca. Una escena de acción puede representar un lapso tan corto como un rápido enfrentamiento callejero o uno más largo, como una persecución o, incluso, una batalla.

En el caso de que la escena sea larga será necesario encontrar pequeños momentos de “pausa” en los que relajar el ritmo para no saturar al lector. Sin embargo, una escena de acción es como el sexo: no puedes parar en seco o te arriesgas a arruinar el crescendo hacia el orgasmo. Al escribir escenas de acción puedes necesitar disminuir el ritmo un instante (disminuir no es lo mismo que detener) dando un respiro al lector y a los personajes para luego continuar. Y, de nuevo como el sexo, cuando continúes todo debe ser un poco más intenso para que el ritmo siga ascendiendo hasta el clímax (el orgasmo) de la escena de acción.

8.- El tiempo en una escena de acción es flexible: aprovéchalo.

Por su naturaleza, las escenas de acción transcurren a un ritmo “anormal”. En un frase podemos condensar varios minutos de una batalla y en las 10 siguientes detenernos en el mismo enfrentamiento que dura 10 segundos. Estos cambios, sin embargo, no deben ser excesivamente bruscos ni ir en detrimento del ritmo. Aunque queramos que sea “rápido”, decir que “lo persiguió por media cuidad hasta que lo acorraló y lo mató de un tiro a bocajarro” es un poco anticlimático. Como si, en lugar de tener un orgasmo, sólo te explicarán cómo es.

9.- Sé ambicioso en la acción, no tienes presupuesto de efectos especiales.

Esto puede parecer obvio, pero un escritor no tiene ninguna limitación técnica a la hora de escribir escenas de acción. Puede hacer estallar una ciudad, incinerar a miles de personas, saltar por el hiperespacio a través de millones de años luz o cualquier cosa que salga de su imaginación. Podemos trascender cualquier cosa vista en el cine o en la animación, siempre y cuando logremos que el lector comprenda lo que estamos describiendo.

10.- Nunca, nunca, hagas trampa.

La acción, aunque contenga magia, ciencia, “gadgets” o cualquier otro elemento, debe ser, por encima de todo, coherente. Una persona no puede saltar hacia adelante y estar inmediatamente detrás de su oponente. Ni podemos sacarnos de la manga artilugios o hechizos que no se han mencionado antes o un deus ex machina que salve al personaje en el último instante. Como decía antes, la acción es una historia por derecho propio, debemos tratarla del mismo modo: manteniendo siempre la coherencia. Está bien que hagamos giros sorprendentes o que la acción escale hasta un nivel que el lector no podría imaginar, pero en ningún momento podemos sacrificar la coherencia de nuestra narración para mantener el factor “cool”.

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