Fin de curso: momento de hacer balance. Esto es lo que suele ocurrir en estas fechas; las clases acaban y hay que valorar cómo ha ido el año. Pues bien, nuestro año no ha podido ser mejor. Si tuviéramos que ponerle una sola palabra, diríamos que ha sido redondo. Quizá porque hacemos las cosas con mucha ilusión y ponemos todo nuestro empeño en que salga bien. Quizá porque hemos tenido ese puntito de suerte que siempre hace falta.

Terminábamos el curso pasado con un cambio de filosofía, de imagen, de oferta… Un cambio que pensábamos que sería para bien, pero que abría un camino ante nosotros que debíamos andar. Ese cambio quedó ilustrado en dos vídeos que resumen perfectamente nuestras intenciones para este año. Eran este, en el que os invitábamos a sumergiros en nuestras clases de narrativa con los comentarios de algunas de nuestras alumnas, y este otro en el que os mostrábamos lo que ha sido nuestro primer aula propia. Desde que empezamos a impartir talleres habíamos tenido tantas colaboraciones con otras entidades (Casa del Libro, Universidad de Sevilla, Ateneo Andaluz…) que nunca lo habíamos necesitado, pero ya a finales del curso pasado decidimos que era hora de tener nuestro propio pedacito de tierra. Aquí realizamos la presentación de nuestros talleres de este año y aquí hemos visto cómo los participantes en nuestros talleres crecían a nivel literario. Solo con eso ya hubiéramos estado contentos.

Pero llegaron muchas otras cosas. Más bien habría que decir que llegaron muchas otras personas, grandes escritores y buenos amigos, que se unieron al proyecto de Factoría de Autores. Al mismo ritmo aumentó nuestra oferta formativa, hasta el punto de que, a día de hoy, ofrecemos nada menos que trece talleres de narrativa en los que tocamos desde algunos géneros concretos (fantasía, relato y novela negra) a modos de superar los bloqueos creativos (fomento de la creatividad); Desde talleres de iniciación a otros avanzados en los que profundizar en técnicas narrativas, y así hasta trece. Y seguirán creciendo, os lo podemos asegurar.

Precisamente el último en ponerse en marcha fue toda una experiencia, el taller de fin de semana sobre el fomento de la creatividad que realizamos en Cazorla, impartido por Clara Peñalver, Paco Rodríguez, Concha Perea y Teo Palacios. La experiencia fue tan brutal, tan intensa, que varias semanas después los participantes aún nos dicen que siguen con las pilas puestas, y no solo eso, sino que han tomado las riendas y han empezado a organizarnos ellos otro curso de características similares para que lo impartamos. Provocar un efecto así es algo que jamás habríamos imaginado.

Y ayer mismo pusimos fin al taller de novela negra que ha llevado a cabo Juan Ramón Biedma. De nuevo, en la sesión final los participantes indicaban que se había quedado corto, que hubieran seguido con las clases varios meses, así que nos pondremos manos a la obra para alargar el curso y satisfacer esa demanda.

Ahora comenzamos los talleres de verano; en el primero de ellos, Concha Perea y Antonio Martín Morales nos hablarán sobre literatura fantástica: dos pesos pesados del género en nuestro país, todo un lujo de profesores. En el segundo, Teo Palacios se meterá de lleno en el mundo de la creatividad para mostrar qué cosas podemos hacer para superar los estados de bloqueo y fomentar nuestras capacidades creativas.

Y vendrán otros, que ya estamos preparando, para dentro de unos meses… Permaneced atentos, porque lo que estamos preparando puede ser de traca.