Cuatro motivos por los que la fantasía épica no está pasada de moda (II)

Hará cosa de un mes me propuse escribir un artículo sobre uno de mis géneros predilectos. En varias ocasiones he escuchado decir que la fantasía épica es ya una cosa del pasado, que no tiene sentido seguir escribiendo este género. Yo creo que esa es una opinión muy poco acertada, y quiero daros cuatro motivos por los cuales sigue mereciendo la pena escribir fantasía épica a día de hoy. Con esta entrada concluyo pues el artículo que empecé el mes pasado. ¡Subid a vuestros dragones!

Porque cada cual hace su propia fantasía épica

La literatura es una de las formas de arte más personales: una historia dice mucho de la persona que la escribe. De hecho, se puede medir la habilidad del artista en función de cuánta personalidad es capaz de insuflarle a su obra; por eso decimos que una novela es “genérica” cuando lo único que hace es imitar a las que vinieron detrás.

Con todo, es casi imposible que dos personas escriban exactamente el mismo libro. Cuando tú lees El señor de los anillos se hace muy evidente que Tolkien escribió desde la perspectiva de un señor británico de principios del siglo veinte, que recibió una educación cristiana tradicional, amante del campo y estudioso de las guerras, y que vivió, directa e indirectamente, las dos guerras mundiales. Todas estas experiencias informan quién era Tolkien como persona y por qué escribió El señor de los anillos: la importancia que los idiomas tienen en la novela, la clara división entre el bien y el mal, los recurrentes escenarios campestres, la clara inspiración tomada de las mitologías célticas y nórdicas, la presencia dominante de hombres blancos entre el elenco de personajes y el miedo a la industrialización son todas características definitorias de la famosa trilogía de elfos y señores oscuros y cada una de ellas refleja un rasgo de la personalidad del autor.

fantasía épicaEl señor de los anillos es una obra única y prácticamente inimitable porque Tolkien se volcó completamente en ella y la alimentó con todo lo que él era. Yo soy un gran admirador de Tolkien, pero no podría copiarle ni aunque quisiera, porque soy una persona distinta. Si yo escribiera una saga de fantasía épica, para empezar, probablemente me centraría más en la sociología y la política que en las lenguas, porque mi especialidad académica son las ciencias sociales; mis escenarios serían más urbanos, porque me he criado sobre todo en ciudades y es el ambiente que mejor conozco; no mostraría el mismo miedo a la industrialización, porque pertenezco a una generación que ha crecido junto a la tecnología; intentaría tener un elenco de personajes más diverso y equilibrado, porque es una cuestión que me importa; y etcétera, etcétera.

Si tú, que estás leyendo este artículo, quisieras escribir una novela de fantasía épica, probablemente se parecería más a la que haría yo que a la que hizo Tolkien, pero tampoco sería exactamente igual, porque tu vida y tus experiencias son distintas de las mías. La clave está en que, antes de sentarte a escribir, reflexiones un poco sobre qué es lo que quieres contar. ¿Quieres que tu historia se centre más en aventuras y viajes, en intrigas y misterios, en batallas y conflictos políticos…? ¿Quieres que se desarrolle en un mundo industrializado, o más al estilo antiguo? ¿Y qué elementos de tu mundo serán más relevantes para la trama, los idiomas, el arte, las leyes, la ciencia…?

Es bueno leer mucho y dejarse inspirar por lo que otros han hecho, pero igual de importante es comprender que estás escribiendo tu historia, y solo la tuya. Cuanto más consciente seas de qué es lo que quieres decir, y por qué quieres decirlo, más fácil será insuflar personalidad en tus libros y hacer que destaquen frente a los demás.

Porque la calidad importa más que la originalidad

Cuando Juego de tronos salió al mercado, dando el pistoletazo de salida de la saga Canción de hielo y fuego, muchos lectores entusiastas la consideraron “la novela que reinventa la fantasía épica”. Pero, si analizamos el libro detenidamente, nos daremos cuenta de que repite muchos de los elementos más típicos de la fantasía épica: el mundo medieval, las aventuras caballerescas, el mal primigenio que regresa… de hecho, el worldbuilding y la trama de George R.R. Martin beben muchísimo de la saga Añoranzas y pesares de Tad Williams: los demonios shide del hielo frente a los bondadosos shide del bosque, el cometa rojo, la guerra fratricida por el trono del reino…

fantasía épicaEn realidad, el éxito de Juego de Tronos no tiene tanto que ver con su originalidad como con el simple hecho de que es una buena novela. Está bien escrita, con un estilo que, sin perder belleza estética, resulta mucho más efectivo, menos recargado y descriptivo, de lo que los lectores de fantasía estábamos acostumbrados, por lo que se hace mucho más ligera y adictiva de leer; hay mucha más variedad de personajes, no depende tanto del estereotipo del héroe guerrero, y sus protagonistas presentan los suficientes conflictos y complejidades como para resultar atractivos de conocer; y la trama está muy bien hilada, con mucha emoción y giros argumentales inesperados. Igualmente, cuando Juego de tronos fue adaptado por HBO tuvo la suerte de contar con un buen equipo directivo, altos valores de producción e intérpretes de mucho talento.

Hay quien dice que la fantasía épica está estancada porque quienes la escriben no hacen más que repetir los mismos tópicos de siempre; pero sería más correcto decir que, si hay un estancamiento, se debe más a la falta de calidad. Tú puedes contar la historia más clásica y manida del viaje del héroe y aun así lograr que resalte si trabajas bien a tu personaje: si le das motivaciones sólidas, miedos y deseos, conflictos y contradicciones; en definitiva, si lo transformas en una persona real y creíble. Muchos de los personajes de Martin juegan con premisas muy repetidas: Daenerys es la heredera perdida que debe recuperar su trono, Tyrion es el hijo no deseado despreciado por su familia, Ned es el viejo guerrero atribulado por su pasado… pero todos están lo suficientemente trabajados, tienen sus vidas, sus problemas, sus razones para actuar y pensar como lo hacen, de forma que el lector los siente como personas de carne y hueso, no simplemente como roles estereotípicos.

Nuestra profesora Concepción Perea suele decirnos que no nos preocupemos por si nuestra novela es original, sino de que sea buena. Que esté bien escrita, que la trama sea potente y tenga un buen ritmo, que los personajes sean humanos y coherentes, y que tengamos cuidado con los temas que surjan durante la historia. Al fin y al cabo, cuando vamos a una librería lo que todos queremos es encontrar un buen libro, ¿no es así?

Y con esto doy por concluido el artículo. Espero que os haya gustado y, sobre todo, que os anime a escribir las historias que queréis contar. ¡Nos vemos el próximo mes!

Acerca del Autor:

Pablo José Terol Orozco
Pablo José Terol Orozco nació en Cádiz en 1993 y ha vivido entre libros desde que tiene memoria. Se graduó en Derecho por la Universidad Pablo de Olavide, especializándose en la rama del Derecho Constitucional. Aunque su carrera profesional le haya llevado en una dirección distinta, nunca ha abandonado su amor por la literatura en todas sus formas y géneros. Ha publicado varias historias en colaboración con diversos editoriales, blogs y otras entidades, y obtuvo el 2º puesto en el certamen literario Premius Interius, convocado por Triskel Ediciones.