Hibridación de géneros: Cosas que he aprendido leyendo cómics

La narrativa se nos presenta actualmente en una gran multiplicidad de formatos y cada poco tiempo aparece alguno nuevo. Todos cuentan con su propia idiosincrasia: lenguajes, recursos formales, géneros… Y todos ellos sientan sus bases, de un modo u otro, en el corpusclásico que conforman la tradición oral, el teatro y la literatura. Pero la relación que se establece no es unidireccional, también se dan trasvases desde estas jóvenes narrativas hacia las más canónicas. En este mismo blog, Jordi Noguera escribía sobre como Becky Chambers toma prestada la estructura de las series de televisión para aplicarla en su última novela y aprovecha para hablarnos del concepto crossmedia, la hibridación de géneros. Encontraréis también varias entradas de Ainhoa Uri donde escribe sobre el binomio cine-literatura y un artículo de Pau Ferrón que sirve de punto de partida a sus futuras incursiones en el mundo de los juegos de rol y sus formas de narrativa.

Redundando en la idea del crossmedia, nace esta serie de textos. Quiero invitaros a bucear en los cómics de superhéroes en busca de recursos y mecanismos que nos puedan ser útiles en el proceso de escritura.

¿Qué es un superhéroe?

La RAE nos propone una definición un poco escueta: «Personaje de ficción que tiene poderes extraordinarios.». La confusión está servida. Basándonos en estos términos muchos héroes clásicos como Hércules o el Cid, aparentemente, pasarían el filtro. En cambio, cualquier experto en la materia dirá que no lo son. Ellos consideran que el primer superhéroe oficial es mucho más cercano a nuestro tiempo, se llama Superman y se publicó por primera vez en junio de 1938. Pero para entender mejor el origen de los superhéroes hay que saltar un poco más en el tiempo, a finales del siglo XVIII y buscaren el origen de dos tradiciones distintas.

Con la llegada de la Era Industrial se simplifica y economiza enormemente la impresión y la distribución. En las décadas sucesivas, los libros y la prensa llegan a más público que, a su vez, demanda cosas menos serias y más entretenidas. En la prensa satírica de los siglos XIX y XX proliferan las caricaturas y las tiras cómicas. Conforme estas obras gráficas van adquiriendo complejidad, se va gestando un nuevo formato narrativo, el cómic. Esta nueva narrativa se asentará en títulos como «The Yellow Kid», de 1895; o «Little Nemo in Slumberland», de 1911. En el ámbito literario la publicación en 1764 de «El castillo de Otranto» supone el nacimiento de un género de enorme éxito, el terror gótico.

hibridación de génerosAños más tarde, en 1818, Mary Shelley publica la novela gótica «Frankenstein o el moderno Prometeo», que se convierte a su vez en lo que es para muchos autores la primera obra de ciencia ficción. En las décadas sucesivas las temáticas no realistas, de ciencia ficción, de aventuras, paranormales o fantásticas, adquieren gran popularidad. La gente compraba horrores a penique (Penny Dreadfull) en inglaterra y revistas pulpen Estados Unidos. Jerry Siegel y Joe Shuster, los padres de Superman, intentaban ganarse la vida en la incipiente industria del cómic y de las revistas pulp. Entre los dos crearon el personaje en 1933, pero no consiguieron publicarlo hasta cinco años más tarde cuando se convirtió en un éxito de ventas.

Superman causó sensación porque era diferente al resto de héroes y justicieros enmascarados. Él era extraterrestre, tenía superfuerza y rayos de luz en los ojos. El personaje era una mezcla de conceptos propios de la ciencia ficción y la literatura heroica. En adelante, el resto de superhéroes y supervillanos (magos, fantasmas, semidioses, robots, dinosaurios…) toman sus poderes de la tradiciónpulp(sueros, mutaciones, magia, rayos gamma, espadas, espacio exterior, amuletos…) siendo esta su característica más notoria.

Los superhéroes son un género y todos los géneros en uno

La hibridación de géneros es la clave para entender el diseño de superhéroes. Batman, el siguiente boomde DC comics, es un héroe enmascarado que toma su estética de la literatura gótica, resuelve crímenes como en las novelas policiacas y se ayuda de gadgets tecnológicos propios de la ciencia ficción. En Marvel mezclan las historietas bélicas con sueros y materiales propios de la ciencia ficción y consiguen crear al supersoldado Captain America. En Fawcett Comics llevan la hibridación aún más lejos cuando publican uno de los cómics más vendidos de la historia, Captain Marvel (Shazam). Este niño superhéroe recibe sus poderes de un hechicero que le da los atributos de un montón de dioses del Olimpo y puede invocarlos con la palabra mágica «¡Shazam!». Captain Marvel es en su génesis: mitología clásica y literatura de espada y brujería. Alan Moore giró la tortilla treinta años más tarde con Miracle Man, un trasunto del personaje de Fawcett Comics que invocaba sus poderes gritando «¡Kimota!», que si se lee del revés es «atomik». En realidad el hechicero nunca existió y sus poderes eran el fruto de un programa científico gubernamental.

Como su triunfo es incontestable, la industria del cómic de superhéroes decide empezar a reunir a sus personajes en formaciones estables, siendo la hibridación de géneros aún más patente.Cada personaje aporta peculiaridades del género del que proviene, generando historias para el conjunto del grupo con matices de todo tipo. La JLA (Liga de la Justicia) es la formación original de DC Comics. En sus filas tenemos a Batman, un detective millonario y tecno-gótico;Flash, un científico súper veloz; Wonder Woman y Aquaman, dioses de origen mitológico; y a Linterna Verde, Detective Marciano y Superman, los tres con poderes de origen extraterrestre. En la alineación de Los Vengadores de Marvel hay también un dios mitológico, Thor; dos millonarios con tecnología futurista, Iron-Man y la Avispa; un científico más o menos sano, Ant-Man; y otro que deja en pañales al mismísimo «Doctor Jekill y Mister Hyde», o sea Hulk.

hibridación de génerosLos universos de los superhéroes son compartidos, persistentes y mantienen una coherencia que dura décadas. Pese a ese hándicap, actualmente los elementos de diferentes géneros narrativos siguen mezclándose sin pudor en los cómics. Es habitual ver a los héroes mutantes de Marvel (X-Men) protagonizar sagas galácticas (Imperio Shi’ar) que no tienen nada que envidiar a las mejores space-operas, o incluso tienen sus historias de terror-espacial (Los Nido). Los eventos más importantes de DC se han desencadenado gracias a fallas en el espacio-tiempo: fusiones de universos paralelos y viajes en el tiempo. Hay números especiales que explotan el romanticismo con bodas entre personajes célebres y también hay muchos amores de instituto, por ejemplo en Spider-Man o en Ms Marvel. En los setentas, Green Lantern y Green Arrow se embarcaron en un road trip que podría firmar Kerouac, y el Batman de los ochentas vive pesadillas propias de Lovecraft cuando visita el manicomio de Arkham. Si a alguien le apetece, gracias a Neil Gaiman y su cómic «1602», puede revivir el universo Marvel en la edad media, o puede ver cómo se desempeñan los héroes de DC en el papel de detective clásico resolviendo crímenes en la colección «Noir».

Abracemos la hibridación de géneros

Actualmente la hibridación de géneros está presente en muchos ámbitos: en los videojuegos, en el cine o incluso en la cocina fusión de Ferran Adrià y compañía. Si el híbrido es un elemento recurrente en la postmodernidad, entonces los cómics de superhéroes son posmodernidad en estado puro. Y aunque en literatura este tipo de mezclas también se dan, no lo hacen en el mismo grado ni con la misma profusión. Hay una percepción bastante dominante de cajones estancos que es mejor no desordenar. Pero, pese a estas reticencias, muchos géneros nuevos nacen de estas combinaciones locas, y la narrativa de superhéroes es una buena prueba. Todos estos experimentos que he explicado funcionan y además tienen legiones de fans.

En este primer artículo os quiero animar a hibridar géneros sin prejuicios y sin miedo. Está bien y quizás deberíais estar haciéndolo.

Acerca del Autor:

Sergio Pérez
Sergio Pérez Morales nació en Barcelona en 1982 y desde siempre tiene un interés casi insano por la narrativa en todos sus formatos: cine, literatura, cómic, videojuego, televisión... Es graduado en Cine y Audiovisuales por la ESCAC (Universidad de Barcelona) en la especialidad de Dirección Artística. Desde hace más de diez años trabaja diseñando libros para una editorial y en su tiempo libre dibuja, crea enigmas, escribe un poco y de vez en cuando se reúne con amigos y gente interesante para compartir inquietudes en el podcast Serias Dudas.