Para empezar a leer hace falta una mente interrogante, alguien que se haga preguntas, aunque no siempre encuentre respuestas. Eso tiene mucho que ver con que la mente humana sea, sobre todo, lingüística. Pero las imágenes también forman parte de nuestro día a día. Y más cuando hablamos de los más pequeños, que hacen de lo visual su primer eje de comunicación. Ese es el motivo de que os hablemos hoy de la ilustración en la literatura infantil .

El álbum ilustrado se ha convertido en una herramienta cardinal para iniciar a la lectura. Esto explica que la ilustración en la literatura infantil cada vez adquiere más dimensión. Las secuencias narrativas en forma de dibujo que encontramos en los libros cada vez son más complejas y ricas. Por eso, cada vez es más importante una correcta interpretación de los elementos que completan la información verbal. Evelyn Arizpe y Morag Styles, en su libro Lectura de imágenes (FCE, 2005), explican cómo los niños –y también los adultos– interpretan los textos visuales: primero ven el conjunto, después el detalle y por último se regresa a la imagen completa. Y así una y otra vez, cuantas veces sean necesarias.

Estas semanas que nos aguardan son unas fechas idóneas para la lectura. Sin embargo, Papá Noel y los Reyes Magos no pueden estar en todo. Por eso, os dejo en Caja de Letras algunas recomendaciones de libros y álbumes ilustrados para completar la carta. A los niños y las niñas les encanta que se le cuenten historias. Y para ello, difícilmente encontraréis mejor apoyo para vuestra voz que estas obras repletas de lecciones de vida.

De ratones y otras fábulas

La ilustración en la literatura infantil Leo Lionni es conocido en la literatura infantil por su Pequeño Azul y Pequeño Amarillo. Pero este importante creador de libros infantiles nos dejó otra historia llena de sensibilidad: Frederick(Kalandraka, 2005), un ratoncito con alma de poeta no recoge maíz ni paja. Recoge rayos de solpara los días fríos del invierno. Porque entonces, los otros cuatro ratones se desanimarán en su gris escondite. Pero Frecerick y sus palabras harán que entren en calor, recordando el sol veraniego… ¿será magia?

Sobre la extraña y solitaria vida de nuestra especie reflexiona un peludo animal en elDiscurso del oso de Julio Cortázar. Este texto fue rescatado por Libros del Zorro Rojo en 2008 con las ilustraciones de Emilio Urberuaga. Desde entonces, sirve para espantar los temores provocados por los extraños sonidos que produce la noche en los edificios.

¿Qué hace un cocodrilo por la noche?(Kókinos, 1998) nos pregunta Kathrin Kiss, de nuevo con ilustraciones de Emilio Urberuaga. Un cocodrilo puede hacer muchas cosas por la noche. Pero si es tan tímido como Coco, probablemente prefiera columpiarse solo, cuando nadie lo ve. Lo que Coco no espera es acabar haciéndose amigo de una niña que un día sigue sus huellas. Gracias a ella aprenderá que hay tiempo para la soledad, pero también para la amistad.

El aspecto que aborda Helen Cooper en Sopa de calabaza (Juventud, 1998) es el trabajo colectivo. Gato, Ardilla y Pato forman un buen equipo preparando la sopa. Pero Pato, que siempre se encarga de echar la sal, un día decide que quiere removerla. El problema surge porque ese es el cometido de la Ardilla, que no va a permitirle coger su cuchara: ¿Significará esto el fin de la amistad de los tres animalitos?

Niños y niñas: protagonistas inmejorables

Uno de mis álbumes ilustrados es La caricia de la mariposa (Kalandraka, 2008) de Christian Voltz. Con una estructura a modo de acordeón, es una obra conmovedora que explica con sensibilidad la muerte y el luto. ¿Nunca has tenido la sensación de que aquellas personas que se marchan siguen cerca de ti? Igual es porque de verdad siguen ahí, de forma invisible.

La ilustración en la literatura infantil También tenemos a la perezosa Carmela. Esta niña glotona visita al Tío Lobo (Kalandraka, 2014) de Roger Olmos y Xosé Antonio Ballesteros. Quiere cocinar buñuelos y solo Tío Lobo tiene la sartén adecuada. Aprenderá de una forma despiadada las consecuencias que tiene engañar a aquellos que confían en nosotros. Lo recomiendo especialmente para las personas con gusto por los cuentos crueles y sanguinarios.

Mara, en cambio, es una niña con la que sus compañeros de clase la han tomado por sus orejas. Orejas de mariposa(Kalandraka, 2008) de Luisa Aguilar y André Neves contiene una bella enseñanza. Todos tenemos defectos, está claro. Pero podemos dejar que nos acomplejen o tomarlos como algo que nos hace distintos. Mara, por suerte, aprende a ser fuerte y a ser ella misma.

EnEl libro negro de los colores (Libros del Zorro Rojo, 2018), Tomás nos invita a que descubramos algo diferente. Tomás no percibe los colores como nosotros. Así que tendremos que tocar las ilustraciones en relieve de Rosana Faría para aprender de él. La idea de este cuento para “ver” los colores es de Menenna Cottin.

La ilustración en la literatura infantil y el invierno

El invierno ha sido muchas veces un motivo para la ilustración en la literatura infantil. Arthur Rackham recrea en sus ilustraciones unos mundos de magia y leyenda que a veces tenían el invierno como escenario. Así, sus dibujos, han servido para ilustrar obras muy dispares. Podemos encontrarlo en el Cuento de inviernode William Shakespeare como en numerosas recopilaciones de cuentos de los hermanos Grimm.

El checo Štěpán Zavřeltambién se convirtió en un referente para la ilustración en la literatura infantil del siglo XX. Sus ilustraciones nos acercan historias como El abuelo Tomás (SM, 1984) desde hace décadas. Pero es un ilustrador de los que no pasa de moda: su corte humorístico y a la vez entrañable hacen su arte ideal para estas edades tan tempranas.

La ilustración en la literatura infantil Otro ilustrador, mucho más reciente, es P.J. Lynch. Este artista británico ha ilustrado ediciones inglesas de obras como Cuento de Navidadde Charles Dickens. Pero también acompaña breves recopilatorios de cuentos de Oscar Wilde, entre los que suele aparecer ‘El gigante egoísta’.

Quentin Blake ha dedicado gran parte de su vida a ilustrar obras de literatura infantil, muchas de Roald Dahl. Su trazo parece ejecutarse a mano alzada. Este factor quizás sea el que ha hecho que sus dibujos cuajen tan bien entre el público infantil. Y seguramente es el motivo por el que hoy seguimos disfrutando historias como La rebelión de las lavanderas(Altea, 1991).

Un artista que no deja de sorprender por la complejidad de sus dibujos es Anthony Browne. Desde El juego de las formas (FCE, 2004)hastaVoces en el parque (FCE, 2016), este británico no ha dejado de sorprender por la madurez de sus narraciones visuales.

Concluyo este breve repaso a la ilustración en la literatura infantil con una referencia de nuestro país: Arcadio Lobato. En Cuaderno de una espera (Mediterrània, 2012), sus dibujos acompañan al texto de Lourdes Huanqui. Juntos ofrecen una reflexión maravillosa sobre el significado de los nueve meses de embarazo. Es un canto a la vida y al amor. Y es que este libro, teniendo tantas cosas, también tiene lo que debe tener la buena literatura infantil: la mágica facultad de unirnos para siempre con los niños y las niñas.