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Cosas que puedes hacer con tus personajes femeninos en lugar de violarlos y/o matarlos.

Antes de seguir no, este artículo no quiere decir que tengas que suprimir por completo las muertes y las violaciones de tus historia. La literatura es, en mayor o menor grado, un reflejo de realidad y en la vida real estas cosas pasan, de hecho pasan demasiado a menudo. Así que no, no hace falta que lleves a las féminas de tus historias en palmitas, pero tampoco está de más pararse a reflexionar sobre la interacción de los personajes y la motivación de sus acciones. Por eso vamos a hablar de “la mujer en la nevera”.

La mujer en la nevera

En 1999 Gail Simone, una guionista de comic, creó lo hoy conocemos como  “el síndrome de la mujer en la nevera” que serviría para empezar un acalorado debate sobre el papel de las mujeres en las historias de superhéroes, debate que puede llevarse igualmente al cine o la literatura. La mujer en la nevera es un motor de acción para que el personaje, casi siempre masculino, decida actuar. La muerte de una mujer cercana a su entorno familiar o sentimental sirve para ese personaje decida actuar y tome conciencia sobre la situación en la que se encuentra. También suele usarse para que el villano parezca (aún más) cruel y malvado y para crear un lógico motivo de odio entre el protagonista y su antagonista. No es algo malo a priori, lo que lo convierte en un recurso perverso es la cantidad de veces que se usa, tantas que ha terminado por convertirse en cliché previsible que lleva al peligro de limitar a los personajes femeninos al rol de víctimas. O sea, que las mujeres de una historia solo estén en ella para sufrir abusos de los que únicamente un hombre puede protegerlas y vengarlas.

Ellas mueren

¿Cuándo tengo que preocuparme por  si sufro este síndrome? Si alguna vez has recurrido en tu historia a este cliché de forma aislada no tienes por qué preocuparte, empieza a volverse un tema de reflexión cuando es lo único que se te ocurre hacer para resolver ciertas situaciones y lo repites una y otra vez. Cuando en tus historias las mujeres siempre están limitadas al rol de víctimas, de pareja sentimental, a ser familiares de los protagonistas masculinos; hermanas, madres…O eres incapaz de pensar en personajes femeninos que no estén envueltos en una trama romántica. En esos casos ya puedes preocuparte: tus historias están encasilladas.

La muerte de ellas como recurso trágico, para torturar al héroe o para conmover al lector (¿Quién no recuerda a Gwen Stacy?) tiene el problema de todos los tropos; no es malo per se, pero puede hacer que una historia caiga en el tópico más recurrente y a veces, cuando va acompañado de una ausencia de otros personajes femeninos o los reduce a papel muy concreto únicamente debido a su sexo sin dar mayores explicaciones hace que adquieran un tufillo peligrosamente misógino.

Utiliza el recurso Mass Effect

Una de las muchas cosas que me gustan del videojuego (además de los chistes de Tali cuando se emborracha) es que puedes jugar con el o la teniente Shepard y las tramas no cambian en absoluto, el sexo del personaje no es determinante para la historia. Es algo que ocurre en la mayoría de juegos de rol actuales. La industria de los videojuegos está aún bastante lejos de ser igualitaria, pero está dando pasos interesantes en esa dirección.

Pensar la historia de un personaje sin que su sexo sea relevante para el transcurso de la misma puede ser una buena manera de evitar caer en clichés machistas, que a veces usamos de un modo totalmente inconsciente. Esto ocurrió con la película “Alien” en la que se escribió el personaje de Ripley para un actor, pero finalmente acabó en manos de Sigourney Weaver sin necesidad de hacer cambios en el guion. El sexo no era determinante en ninguna escena de la película.

Las mujeres son personas, con esta frase tan concluyente y sencilla explicó R. R Martin como lograba crear a sus personajes femeninos. Es una idea de que la no deberíamos alejarnos a la hora de escribir.

Por | 2017-03-03T12:11:49+00:00 3 marzo, 2017|Disección Literaria, Recursos Narrativos|12 Comentarios

Acerca del Autor:

Concepción Perea Gómez es licenciada en humanidades y tiene un máster en creación literaria. Es escritora, lleva cinco años impartiendo clases de narrativa y forma parte de la organización del Encuentro de Literatura Fantástica de Dos Hermanas. Es la autora de "La corte de los Espejos" (Fantascy, 2013), "El misterio de la Caja Bethel" (Fantascy 2014) y "La última primavera" (Runas, Alianza Editorial 2017).