Ya sabíamos que los meses de mayo y junio son ricos en noticias literarias. Por un lado, tenemos todo el meneo que se organiza con las ferias del libro. Por cierto, que no van nada mal, por lo que dicen sus organizadores. La de Granada anunció record de visitantes; en Sevilla se creció un 5% en ventas con respecto al año pasado (que ya había crecido con respecto al anterior) y las noticias que van llegando de Madrid son más que positivas. Así que tenemos a los editores y los libreros contentos y felices. A los escritores no tanto, que ellos todavía no llegan a ver ese repunte, o al menos esa frenada en la caída de las ventas.

Podo esto ya lo imaginábamos, más o menos. Para lo que no estábamos preparados es para las noticias literarias de junio 2014, ese terremoto que ha sacudido el mercado mundial del libro, y es que dos de las agencias más fuertes, de las que aglutinan a la mayor cantidad de grandes ventas mundiales, anunciaron hace poco que iban a unir fuerzas; se trata de la Agencia de Carmen Balcells y la de Andrew Wylie. Todavía no está muy claro qué va a pasar con esa unión, pero la rumorología no para. Algunos no le ven grandes problemas, otros, en cambio, se han mostrado muy agresivos con esa fusión. Estos últimos se basan en lo siguiente: al parecer, Wylie lleva tiempo detrás de ponerle la mano encima al impresionante catálogo de autores hispanos de Carmen Balcells (Cela, Vargas Llosa, Delibes, Cortázar, Sampedro, Vázquez Montalbán, Echenique, Moix…) con la intención de explotar el mercado hispano estadounidense. Otros dicen que, puesto que en Estados Unidos la población lectora de este grupo es de unos 12 millones, (algo así como un país mediano en cuanto a lectores) tampoco es como para poner el grito en el cielo. Así que nos toca esperar para ver por dónde sale el sol con este asunto y si provoca nuevos seísmos o no.

La otra gran noticia de las últimas semanas es que a Amazon le crecen los enanos, y nunca mejor dicho. El gigante de la venta por internet sigue aplicando sus propias normas a la hora de colocar precios, o eso es lo que pretende. El látigo que ha usado hasta ahora Jeff Brezos, su gerente y creador, había azotado a toda industria con la que se había ido a topar, aumentando cada vez más sus beneficios. En el tema del libro, el último problema ha surgido en torno a quién es el que tiene que pagar los porcentajes de descuento que se le aplican a los libros en determinadas ocasiones: Amazon dice que deben ser las editoriales, lo que, de facto, es una declaración de intenciones: “Yo voy a cobrar lo mismo, pongáis el precio que pongáis”. Pero entonces ha surgido Hachette, la quinta gran editorial estadounidense, diciendo que de eso nada, que eso significa que sería Amazon quien estaría poniendo los precios de venta y que por ahí no pasa. El resultado ha sido rápido y brutal: Amazon ha eliminado la posibilidad de reservar los lanzamientos de Hachette y, además, ha puesto como plazo de entrega para los libros electrónicos de esta editorial de tres a cinco semanas.

Si el pulso se alarga, Hachette podría incluso llegar a desaparecer. Y ahora el tema está en si la conducta de Amazon es abusiva o no, si está tendiendo a un monopsonio (el hecho de que las editoriales tengan solo un gran comprador, que en este caso sería Amazon) a fin de lograr un monopolio.

En Europa se está siguiendo con atención esta guerra entre gigantes, aunque nadie se atreve a hacer una apuesta sobre el ganador. Hay que aclarar que, en España, a día de hoy, esta situación no podría darse. Son muchos los que se quejan de los precios en nuestro país; pocos saben que estos se deben a la ley de precio único, que está creada, precisamente, para evitar situaciones como esta, que pueden llevar a una situación insostenible. De hecho, más de uno ha dicho ya que si en España ocurriera algo así el delicado equilibrio del mercado editorial que, no lo olvidemos, da de comer a miles de familias, se hundiría a las primeras de cambio.

Nos espera un verano de lo más interesante en cuanto a noticias literarias…