Pistola de Chejov: Cómo utilizarla sin fallar el tiro

La semana pasada, en este hilo de twitter, hablábamos de “La pistola de Chejov” uno de los recursos narrativos más conocidos, gracias, sobre todo, al cine.

pistola de chejovAntón Pávlovich Chéjov nació en Tangarog en 1860, fue dramaturgo y escritor. A él le debemos la cita que ha pasado a convertirse en uno de los mecanismos narrativos claves de la ficción “Si tienes un rifle colgando de la pared en la primera escena de la obra, este deberá ser disparado en el último acto”. Hay varias versiones de la cita, pero todas vienen a decir lo mismo; es importante planificar la historia antes de escribirla, eso permite colocar ciertos detalles en la narración que funcionarán como pistas para el lector. Han de ser lo bastante obvias como para que puedan verse, pero no tanto como para delatar su papel en el desarrollo de la historia. Aunque la cita se refería a la escritura de obras de teatro, se ha podido aprovechar en todas las formas de narrativa.

La interpretación original de la cita venía a decir no hay que introducir elementos decorativos innecesarios en la historia, para no distraer al lector de lo realmente importante. Pero también se extraía una lección de estilo para cualquier tipo de relato ficticio: si el escritor planea una escena lo ideal es hacerlo con la suficiente antelación, para no estropear la estabilidad de la narración y poder plantearla de la mejor manera posible.

La clave de la pistola de Chejov: dejar pistas

Es por ello que se conoce con el término “pistola de Chéjov” a aquel objeto que, al ser presentado en una escena, pudiera parecer irrelevante pero que más adelante se revela vital para el relato. Por ejemplo, en la novela de Stephen King “Rita Hayworth y la redención de Shawshank” vemos al protagonista, Andrew Dufresne, muy interesado en conseguir dos objetos: un pequeño martillo para esculpir gemas y un poster de Rita Hayworth.

Tanto el poster (que cambiará cada año) como el martillo irán apareciendo imperceptiblemente en la historia. Dufresne está tallando las piezas de un juego de ajedrez como hobby para sobrellevar su condena. Lo veremos usar el martillo, escoger las piedras, comentar algún detalle con otros presos…etc. También se harán referencias a los posters. Parecen detalles que se le dan al lector para que conozca la crudeza la vida en prisión. Pero acabarán desvelándose como unas piezas mucho más importantes. Una vez descubiertas estas pistas la historia cobra un significado totalmente distinto. Vemos a Dufresne desde una nueva perspectiva que nos hace comprender la gran inteligencia del personaje.

De hecho, uno de los puntos fuertes de la pistola de Chejov es precisamente el nuevo valor que cobra la narración al ser descubierta. Si se lleva a cabo con la habilidad no solo se puede insinuar lo que aún no ha ocurrido, sino que también se puede animar al lector a una segunda lectura, para disfrutar de la historia desde la perspectiva de quien conoce todos sus engranajes. Hay lectores que son grandes cazadores de pistas. Las novelas de Sir Arthur Conan Doyle o Agatha Christie alentaron la aparición de lectores que buscaban ávidamente estas pistas con el fin de intentar descubrir el desenlace al mismo tiempo (o tal vez antes) que los protagonistas.

Pistolas de Chejov y el Deus ex machina

La pistola de Chejov requiere planificación, ya que de otra manera el lector podría acabar confundiéndola con otro recurso narrativo parecido el “red herring” (Vamos a hablar de este recurso muy pronto) que es, básicamente, una pista falsa. Algo que parece que va a tener una enorme relevancia, para luego desvanecerse sin ayudar en nada a la resolución de la trama. Uno de los ejemplos más claros seria el ejercito de los 12 monos en la película del mismo nombre. Y sin embargo un red herring es un recurso que el autor usa conscientemente.

Si la pistola de Chejov no queda claramente desarrollada es muy posible que el lector la convierta en uno de los fallos más temidos de la narrativa: el deus ex machina. Ya que parecerá una explicación cogida con pinzas para explicar un giro narrativo. La conversación de Ender tras la guerra, sería un buen ejemplo. Ya que los sueños sobre los insectores que tiene durante la guerra no justifican la “revelación” posterior. Y, desde luego, resulta menos creíble que Ender se deje influenciar por ello.

Así que Chejov explicó muy bien tanto la necesidad de prescindir de detalles superfluos en la narración como la posibilidad de anticipar sutilmente al lector cierta información relevante para el desarrollo de una trama. Y todo con una sola frase.

Por |2018-11-14T10:58:57+00:0014 noviembre, 2018|Recursos Narrativos|1 comentario

Acerca del Autor:

Concepción Perea Gómez es licenciada en humanidades y tiene un máster en creación literaria. Es escritora, lleva cinco años impartiendo clases de narrativa y forma parte de la organización del Encuentro de Literatura Fantástica de Dos Hermanas. Es la autora de "La corte de los Espejos" (Fantascy, 2013), "El misterio de la Caja Bethel" (Fantascy 2014) y "La última primavera" (Runas, Alianza Editorial 2017).