Preposición: la pequeña palabra esencial para el lenguaje

Hoy os traigo un artículo sobre unas palabras muy pequeñitas, pero que como todo lo minúsculo, son esenciales para la construcción del lenguaje. Al igual que los ladrillos que, uno sobre el otro, sostienen una pared gracias a la argamasa, las preposiciones son parte del tejido conectivo de nuestro idioma.

Pero además del artículo, os traigo un juego. Todos los ejemplos con los que ilustro este artículo, van relacionados con una canción. Y esta canción, con una fecha señalada este mes de marzo. ¿Os animáis a intentar adivinar de qué canción os hablo? Os daré una pista: muchas veces invisible, otras tantas olvidada. Como nuestro tema de hoy, aún debe reinvindicar su papel en el siglo XXI.

Pero volvamos al artículo. Os voy a hablar de preposiciones.

¿Qué es una preposición?

Si analizamos el significado de esta palabra derivada del latín, vemos que está formada por dos términos:

-pre: antes o anterior

-positio: derivado del verbo ponere (colocar), así que podría tomarse como situación.

¿Podría ser: “que se coloca antes de”?

Una preposición es una palabra invariable (no tiene ni género, ni número) que enlaza elementos de una oración entre sí, y los vincula, marcando la relación de dependencia entre ellos. Por lo general, deben ponerse antes del término al que introducen. El tipo de relación que la preposición establece viene marcada por la propia preposición. Es decir, existen preposiciones de denotan origen, posición, movimiento, tiempo

Este es el listado de preposiciones que existen en nuestro idioma:

A, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, sin, so, sobre, tras, durante, mediante, versus y vía.

Si eres de la vieja escuela, como yo, te sorprenderá que se incluyan “versus”, “vía”, “durante” y “mediante”. Estas cuatro preposiciones son las nuevas de la pandilla. La RAE las incluyó en su lista (que por otro lado, no es la única: hay quien ha quitado de la suya “so”, por ejemplo, porque casi no se usa… Ya sabéis que la RAE solo recoge la normas de un lenguaje en continua evolución y a veces esa evolución es demasiado rápida para ellos).

Empecemos a hablar sobre la primera preposición de la lista para ver sus usos correctos e incorrectos.

Preposición a

Se utiliza para indicar multitud de relaciones entre palabras. Siendo ella tan pequeña y simple, es multiusos.

Precede al complemento directo de persona y al complemento indirecto (Busqué a Carmela/Dediqué la canción a Carmela) ; la usamos en complementos que expresan dirección (Voy al recital), modo, (Me abrí paso a empujones en el recital), tiempo (Quedamos a la noche para cantarle a Carmela) y lugar (Todas las Carmelas daremos un paso al frente); secuencia preposicional con el sentido de “en busca de” (Voy a por la canción).

Usos correctos e incorrectos

Con un complemento directo: a+complemento directo

Uno de los usos estrella de la preposición “a” es como introductor del complemento directo. Veremos ahora algunas de las situaciones más comunes o que plantean dudas en su utilización.

1. Delante del complemento directo de persona o animal si este complementos es un nombre propio. 

Ejemplo: Busqué a Carmela en el pueblo después de la batalla.

NO SE USA cuando el nombre propio se utiliza como nombre común.

Ejemplo: Busqué las Carmelas (si utilizamos este sustantivo como un nombre general que engloba a las mujeres rechazadas o vilipendiadas del mundo). Para que lo tengáis más claro con otro ejemplo, este es el más común:

Encontré un Degás en la subasta.

2. Delante del complemento directo cuando se trata de nombres comunes:

Nombres colectivos cuyo referente es sabido, es decir, conocemos de quién o quiénes se habla.

Ejemplo: Escuché a la gente cantando la canción de Carmela por la calle.

Excepción: cuando en la oración exista otro complemento acompañado de otra preposición, entonces la del complemento directo puede eliminarse.

Ejemplo: Confió a la muchacha al soldado tras la batalla del Ebro.

Confió la muchacha al soldado tras la batalla del Ebro.

-Igualmente, cuando utilizamos nombres comunes, pero nos referimos a un individuo concreto entre varios.

Ejemplo: Escuché a las hermanas del miliciano cantando a Carmela.

-Cuando se trata de nombres comunes de persona cuando el verbo de la oración se refiere a búsqueda, preferencia o necesidad. También con los verbos contratar, llevar, traer y con los verbos de percepción; ver y conocer. En estos casos, si ponemos la preposición “a” es que nos referimos a alguien en concreto, si no la ponemos, es que nombramos a alguien general.

Ejemplo: Necesito una profesional que nos recuerde la canción de Carmela.

Necesito a una profesional que nos recuerde la canción de Carmela.

Llevo a la luchadora dentro.

Llevo la luchadora dentro.

Existe una excepción, con los verbos que denotan selección (escoger, elegir…), el complemento directo puede llevar o no llevar la preposición aunque sea un nombre inespecífico, no conocido.

Ejemplo: Las mujeres elegiremos a la candidata más idónea para cantar.

Las mujeres elegiremos la candidata más idónea para cantar.

Si este nombre común es alguien en concreto, la preposición es obligada.

-Cuando los nombres comunes son inespecíficos, pero el verbo denota afectación física o psíquica (engañar, golpear, perjudicar, amar…)

Ejemplo: Amo a las luchadoras.

NO: Amo las luchadores.

NO SE USA con los nombres comunes de persona sin determinante, pero si este complemento directo está formado por dos sustantivos coordinados, sí que la lleva (porque este complemento directo es conocido)

Ejemplo: He encontrado mujeres para cantar la canción de Carmela.

He encontrado a mujeres y hombres para cantar la canción de Carmela.

3. Delante del complemento directo cuando se trata de pronombres indefinidos y nos referimos a una persona (alguien, alguno, todos…)

Ejemplo: Llamo a todas las Carmelas del mundo

NO: Llamo todas las Carmelas del mundo

Pero en verbos como Buscar, hallar, necesitar, encontrar es correcto ponerlo sin preposición.

Ejemplo: Busco alguna Carmela que cante la voz del pueblo.

4. Delante del complemento directo cuando se trata de nombres de cosa que designan colectivos formados por personas (comunidad, consejo, empresa, comité…) y el verbo indica una acción que solo puede implicar a personas, no a entes inanimados. 

Ejemplo: Convocaron a la comunidad de mujeres del pueblo.

No: Convocaron la comunidad de mujeres del pueblo.

5. Hay oraciones en las que la preposición “a” NO SE USA delante del complemento directo nunca: 

-Cuando el complemento directo va con el verbo impersonal haber.

Ejemplo: Hay una Carmela en casi todas las mujeres que conozco.

-Cuando el complemento directo es un objeto inanimado.

Ejemplo: Puse la canción de Carmela para que todos la escucharan

NO: Puse a la canción de Carmela para que todos la escucharan.

-Cuando un complemento directo indeterminado va con el verbo tener

Ejemplo: Carmela tuvo un amante miliciano

Sin embargo, si este mismo complemento va acompañado de un complemento predicativo (es decir, de un adjetivo que acompaña al sustantivo,pero a la vez hace funciones de complemento circunstancial del verbo) y este nos indica que ese estado es transitorio, entonces sí que lleva preposición. Sí, ya sé que este párrafo es un peñazo. Mejor lo vemos con un ejemplo:

Carmela tuvo un amante miliciano (no es transitorio)

Camela tuvo a un amante en el frente (transitorio)

En próximas entradas, continuaré explicando los usos y las incorrecciones de la preposición “a”… ¡y de las restantes!

¿Y bien? ¿Habéis adivinado a qué canción hago referencia y qué fecha quiero señalar?

Ay, Carmela… La versión de Rosa León de 1976 es un recordatorio de todas esas mujeres que la historia olvidó. Rescatarlas del silencio, volver a pintar las escenas donde lucharon, amaron, sufrieron y trabajaron al lado de los hombres es esencial para poder construir un futuro. Ladrillos y argamasa, ¿recordáis?

¡Hasta el mes que viene!

Por |2018-03-23T10:27:42+00:0021 marzo, 2018|Ortografía y Gramática|Sin comentarios

Acerca del Autor:

Nieves Muñoz
Nieves Muñoz nació un octubre de 1976 y desde siempre tuvo la necesidad de escribir, pero sus derroteros profesionales le llevaron a ejercer la enfermería en una unidad de cuidados intensivos pediátrica y neonatal. Comenzó escribiendo relatos cortos de varios géneros, porque es lectora de cualquier libro que caiga en sus manos y de mente inquieta, por lo que se atreve con casi cualquier cosa que pueda plasmar en un papel. En su página pueden leer parte de sus escritos.