Ready Player One: Disfruta del idioma de las referencias

Iba a empezar este artículo hablando de la nostalgia después de haber releído Ready Player One, pero no sólo me he dado cuenta que ya escribí un artículo al respecto después de leer Armada, también de Ernest Cline, tampoco estaba seguro que fuera eso de lo que quería hablar. Sí, Ready Player One y Armada aprovechan la nostalgia de los ’70 y los ’80 respectivamente. Pero lo hacen utilizando un recuerdo del que la literatura se había estado desconectando últimamente; las referencias que el lector pueda entender.

El recurso de las referencias

¿Por qué ambientar una novela en una ciudad real o sacar en una novela histórica un personaje conocido? Sencillo; porque el lector puede reconocerlos y eso hace que la historia no sea solo más creíble, también más cercana.

No es un recurso nuevo; las obras llevan siglos plagadas de detalles que buscan despertar esa conexión extra con el lector, arrancarle una sonrisa o, simplemente, hacer que sienta que ha entendido el contenido “secreto” que residía en el texto.

Más allá de todo el trabajo de ambientación y de documentación o Worldbuilding que podamos llevar a cabo, existen referencias culturales que pueden ayudarnos a colocar al lector en el estado de ánimo exacto que queremos.

Cojamos, por ejemplo, una canción como Like a Rolling Stone, de Bob Dylan. Es una canción fácil de encontrar en cualquier servicio de streaming y suele gustarle a la gente. Si prestas atención a la letra, su significado aumenta. Pero Like a Rolling Stone resuena diferente para aquellos que vivieron su estreno. Fue una canción que cambió en su momento el panorama musical y ninguna generación posterior, aunque conozca ese dato, la vive del mismo modo. Esa es la magia de las buenas referencias.

Porque las referencias tienen fecha de caducidad. A medida que el autor se aleja en tiempo y en espacio del lector, menos naturales y comprensibles resultan. Es una de las razones por la que en ocasiones los clásicos pueden ser tan complicados de leer, requieren una familiaridad con eluniverso referencial del autor.

Nostalgia y el universo de las referencias

A nadie le sorprendería si afirmara que la nostalgia por los ’80 está en su punto álgido. ¿Cuantas obras en todos los medios beben directamente de la estética o las claves narrativas de la época? Ready Player One y, por supuesto, Armada serían un ejemplo “fácil” de cómo se utiliza la nostalgia para enganchar al lector.

El problema es que no creo que estemos hablando de nostalgia. Lo que está ocurriendo es que los autores están aprovechando ese universo referencial que comparten con la gran masa de sus lectores. Y en general lo están utilizando muy bien.

Pensemos en Ready Player One. El universo referencial de Cline es más amplio que los guiños más evidentes, como serían Joust o La Tumba de los Horrores, sino de elementos muy contemporáneos (y no de los años ’70) como son los juegos multijugador, la creación de ese universo paralelo en las redes sociales y su uso para despertar un instinto algo adormecido en nuestra época; el deseo de explorar y descubrir los secretos que esconde el mundo.

Así que la próxima vez que veáis una historia que aprovecha esos memes (en la acepción original) que más o menos la mayoría compartimos, no creáis sólo que el autor quiere “aprovecharse” de vuestra nostalgia. ¿Qué hay más satisfactoria que encontrar personas que hablan tu mismo idioma y entienden el mundo del mismo modo que tú?

No penséis mal y dejaos llevar. Disfrutad de esa conexión especial porque está condenada a desvanecerse. Nuevos autores vendrán (ya están llegando) para los que los ’80 son la prehistoria y sus referencias son los ’90 y el nuevo milenio.

Lo único que podremos decir es: “El rey ha muerto. Larga vida al rey”.

 

Por |2018-03-23T10:51:36+00:0026 febrero, 2018|Disección Literaria|1 comentario

Acerca del Autor:

Jordi Noguera (Tarragona, 1981) es licenciado en Psicología. En la actualidad trabaja como profesor y coordinador de alumnos de Caja de Letras y escribe su primera novela. En enero de 2014 ganó el primer premio del concurso de relatos de La Web del Terror, publicado en la antología "Dejen morir antes de Entrar". En noviembre de 2014 ganó una de las tres plazas que habían entrado en concurso para la antología de Ácronos 3. En diciembre de 2014 se anunció que había quedado finalista en el XXVI certamen de ciencia ficción Alberto Magno. En junio de 2015, Carlinga Ediciones publicó Factoría de Autores: Fábrica de Talentos, una antología en la que participó como alumno de Factoría de Autores. En 2016 participó en la antología "Cuentos desde el Otro Lado", editada por Nevsky.