En Caja de Letras llevamos desde nuestros inicios prestando dos servicios adicionales a nuestros alumnos y clientes de los que no solemos hablar muy a menudo; los informes de lectura y las tutorías personales. En ambos casos se trata de servicios editoriales que no tienen tanto que ver con el aprendizaje como el proceso de edición. Hoy nos gustaría presentároslos como se merecen.

El informe de Lectura

Un informe de lectura es una evaluación objetiva de un manuscrito, centrado principalmente en sus aspectos formales: argumento, trama, ritmo, personajes, estilo, etc. Un buen informe ayuda al autor mostrándole dónde están los puntos fuertes y débiles de su obra, qué aspectos pueden mejorar y a cuáles debería sacar más provecho.

La calidad de un informe de lectura no está en su extensión, sino en lo preciso que sea el análisis del manuscrito y lo capaz que sea quien lo redacta de dejar de lado su apreciación subjetiva.

Dentro de los servicios editoriales, el informe de lectura está orientado para las personas que tienen un manuscrito terminado y desean que ojos expertos lo lean y lo evalúen de cara a una posterior corrección.

Cuando en Caja de Letras nos sentamos para redactar un informe de lectura, la pregunta que tenemos en la cabeza no es «¿Qué funciona o no funciona de la obra?». Para nosotros, la pregunta crucial es: «¿Que se puede hacer para que este manuscrito funcione mejor?». Somos escritores, como las personas que nos mandan sus manuscritos. Sabemos lo que sienten y lo que piensan. Por eso sabemos que el análisis es importante pero no suficiente. No basta con reafirmar al autor, decirle cosas que ya sabe sobre el género o las tendencias de mercado. Queremos que con uno de nuestros informes en la mano, se sienta capaz de mirar su novela y empezar el proceso de corrección con un plan claro de a dónde quiere llegar y una idea de cómo conseguirlo.

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Lo que dicen algunos de nuestros clientes

«Unos informes precisos y profesionales; la mejor manera de pulir tu manuscrito y aumentar sus posibilidades de publicación».  David B. Gil, autor de «El guerrero a la sombra del Cerezo», «Hijos del dios binario» y «Ocho millones de dioses».

«Me halaga cuando me consideran una escritora, yo solo me veo como una tejedora de sueños ante un universo enorme, infinito. Nunca me canso de aprender. Y Caja de Letras me ha enseñado mucho, aunque no sea alumna. La agudeza de Jordi Noguera, su dominio de la psicología de los personajes, me ha ayudado muchísimo con Neimhaim. El azor y los cuervos. Detectó matices que nadie más supo ver y después de pasar por sus manos, el libro que publicó Plaza y Janés es mucho mejor, más perfecto. ¡Mil gracias, Jordi!». Aránzazu Serrano, autora de «Neimhaim. Los hijos de la tormenta» y «Neimhaim. El azor y los cuervos». 

«Tratan tu obra con respeto y cariño, y cumplen con su cometido con profesionalidad. Te ayudan a ver los puntos fuertes y vagos de tu manuscrito, seas consciente de ello o no, con un informe detallado respecto a los diferentes aspectos de la novela (ambientación, personaje, trama, etc). Se preocupan de hacerte ver que todo es mejorable y te facilitan diversos tips o ayudas par que puedas emprender el mejor camino para restructurar aquello que hace que tu obra pierda fuerza. Sin duda volveré a repetir experiencia con ellos, no sólo por su utilidad, sino por lo bien que te hacen sentir una vez que acabas de hablar con ellos para poder dar el siguiente paso con tu manuscrito.» Sandra Lopez Muñoz, coordinadora del EDEO.

Las tutorías personales

De los distintos servicios editoriales, las tutorías son, sin duda, nuestro favorito. ¿Por qué? Por la sencilla razón que nos permite acompañar a un autor a través del largo (y a veces arduo) camino que va desde que se plasma la primera planificación hasta que se termina un manuscrito. Apoyar a alguien, compartir los buenos y los malos momentos, las dudas y los éxitos, es extraordinario.

Las personas que llegan a nuestras tutorías lo hacen desde distintos estadios de sus proyectos. Algunas tienen ideas que no consiguen tirar adelante. Otras necesitan ayuda para definir una rutina y un ritmo de trabajo. Eso no cambia nuestro objetivo; ayudar a esa persona a que saque lo mejor de sí misma y termine teniendo un manuscrito del que pueda sentirse orgullosa.

Las tutorías personales plantean, sin embargo, un desafío importante. Un buen tutor corrige errores, señala los aspectos que deben trabajarse, puede estimular la imaginación mediante ejemplos, pero nunca debe ahogar la voz del autor. Pero en Caja de Letras nos gustan los desafíos.

Al contrario que ocurre con los informes de lectura, que son de naturaleza puntual, la clave de las tutorías es el compromiso. Nosotros recomendamos una sesión mensual. Tiempo suficiente para haber podido avanzar entre una y otra, pero no demasiado para que se pierda el ritmo. Y si una videoconferencia de una hora contigo, tu manuscrito y nosotros te parece poco tiempo… Es que todavía no conoces lo duros que podemos llegar a ser.

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Lo que dicen algunos de nuestros alumnos de tutorías

«Al principio de todo tenía un esbozo de planificación y muchas ganas de escribir mi primera novela. Después de trabajar duro en las tutorías con Concha, el mes próximo, verá la luz el fruto de todo ese trabajo». J. C. Sanchez, autor de «Cuando tomábamos café.

«Durante las tutorías de Caja de Letras he conseguido sacar adelante gran parte de un proyecto que de otra manera, se habría quedado en el tintero eternamente. Nunca me habría planteado proyectos más largos pero gracias a los consejos que recibí de Jordi en las tutorías, he podido soltarme y encontrar mi propio estilo que tenía reprimido. Lo bueno de las tutorías es que no solo se tocan los aspectos técnicos, si no que ayudan con temas como bloqueos y sacar lo mejor de cada uno. Si tienes un proyecto y no sabes por dónde empezar o simplemente necesitas que alguien te dé la mano en el camino para no perderte, la tutoría personalizada es lo mejor para ti.» Isabel Briones, directora de Matsuritako.

«Las tutorías han abierto puertas cuando me creía en un callejón sin salida. Gracias a ellas, mis historias, tramas, argumentos y personajes han ganado en profundidad. Para mí, son como un faro para no perder el rumbo, cuya luz ayuda a mejorar los textos, despeja las sombras de lo que falla e ilumina lo que se puede mejorar». Sergio Mullor, periodista y Elfo Solitario.

«Tras haber realizado prácticamente todos los cursos que ofrece Caja de letras, sentí la necesidad de contratar las tutorías 1:1 que ofrecen, porque necesitaba algo más personalizado para dar forma a mi proyecto. Comencé a trabajar con Jordi y no me defraudó. Se nota que conoce su trabajo muy bien pues enseguida vio los fallos de estructura que estaba cometiendo. Me dio ideas muy interesantes que yo pude aplicar sin interferir con la historia que quería contar. En cada sesión aprendo un montón: sobre escritura, sobre mis personajes, sobre la historia… pues dada mi inexperiencia me cuesta un montón dar forma y sacar afuera todo lo que tengo en mi cabeza.» Mónica Álvarez Álvarez.

«Desde siempre me ha gustado inventar historias, crear personajes y dar vida a todo tipo de universos imaginarios. Adoro escribir, y en especial adoro ese momento en el que la realidad se apaga y nos quedamos a solas mi mundo interior y yo. Por eso, dar el paso para iniciar una novela fue muy sencillo.
Sin embargo, las cosas se complicaron porque me quedé atrapada en un bucle infinito dentro de las primeras páginas. Cada paso que daba para avanzar, terminaba de forma incomprensible llevándome de vuelta al principio. La frustración fue matando la ilusión y dado que la vida laboral ya me causaba suficientes problemas, asumí que si en tres años no había progresado nada lo más sensato era renunciar.
Descubrir Caja de Letras fue una afortunada casualidad. Youtube puso a Concha entre las sugerencias recomendadas y vaya si fue un acierto. Sus vídeos resucitaron mi interés moribundo por escribir y me animé a contactar con ellos. Ahora, gracias al asesoramiento de Caja de Letras la novela avanza con un plan de ruta coherente. Jordi me ayudó estructurar las ideas principales y, sobre todo, me ayudó a perder el miedo a quemar todo lo anterior para así dejar espacio a lo que realmente quería escribir.
Caja de Letras me ha devuelto la ilusión y gracias a ellos siento que he recuperado una parte de mí que nunca debí haber perdido». Yurena Rodriguez. 

Nuestro compromiso con los servicios editoriales

Para nosotros, lo más importante de nuestros servicios editoriales es tratar con su merecido respeto cualquier manuscrito o proyecto que nos presenten y ayudar a que lleguen a buen puerto. No la versión que nosotros, como autores, haríamos de esa historia. Bajo ningún concepto queremos ahogar la voz del autor, coartar su estilo o imponerle nuestro propio gusto. Creemos que el único modo de que las tutorías o los informes de lectura sean satisfactorios y de calidad es adaptándonos a la visión de cada persona.

Eso no significa que seamos complacientes. De hecho, aunque siempre procuramos ser respetuosos y constructivos, nos obligamos a ser sinceros. Si algo nos parece una mala idea lo vamos a decir claramente. Pero somos profesionales y sabemos distinguir entre nuestro criterio objetivo y nuestro gusto personal. Ese es el compromiso de Caja de Letras con los servicios editoriales.

Si quieres saber más sobre ellos, visita nuestra página de servicios.

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