Cuando se nos pasó por la cabeza que podría ser una buena idea organizar un taller de  creatividad  en una casa rural nos asaltaron miles de dudas: ¿Es viable? ¿Habrá interesados? ¿Cómo lo organizamos? ¿Dónde? ¿Qué les damos de comer? ¿Y qué tema abordamos durante 48 horas? Todas esas preguntas podían resumirse en una: ¿Seremos capaces de hacerlo bien?

Decidimos que lo mejor era un taller de creatividad; y fue todo un acierto.

Han sido varios meses de mucho trabajo, preparando temarios, buscando el sitio perfecto, resolviendo cuestiones como desplazamiento, comidas, actividades de ocio, etc. Pero a medida que trabajábamos y veíamos cómo empezaban a llegarnos correos de interesados empezamos a ganar confianza; Al final, antes de lo que esperábamos, teníamos las plazas cubiertas. Era el primer paso de un fin de semana increíble, porque la ilusión había estado con nosotros desde el principio, pero también el miedo, ya que reunir a tanta gente desconocida bajo un mismo techo siempre entraña riesgos de convivencia: por mucho cabos que ates, siempre está el riesgo de que algo salga mal…

En fin, el viernes nos subimos al coche con una mezcla de nervios, ilusión y angustia un poco rara. Salimos temprano. Rumbo: Cazorla. Destino: una aventura pionera para Factoría de Autores.

Nada más llegar nos llevamos el primer susto: la piscina no estaba llena y la casa no tenía agua. Tras superar el pánico inicial pudimos arreglarlo; ya sólo quedaba esperar a los alumnos que venían desde Galicia, Barcelona, Madrid y Sevilla. Algunos de los asistentes al taller hicieron muchos kilómetros para estar con nosotros, algo que siempre les agradeceremos. La verdad es que, en cuanto llegaron, nuestras preocupaciones se desvanecieron: todo el mundo venía de buen humor y con muchas ganas de aprender, colaborar y participar. Personas que apenas se conocían no tardaron más de unos minutos en estar charlando y adueñándose de todos los rincones de la casa como si siempre hubiesen vivido allí. A pesar de que por las noches las charlas de sobremesa se alargaban hasta bien entrada la madrugada, (hubo quien llegó a acostarse después de las 5) todo el mundo se levantaba a tiempo para participar en las sesiones del taller, que daban comienzo a las 10 de la mañana. Nuestros alumnos, además de un excelente talante para la convivencia, han demostrado interés y ganas de trabajar; nadie se cortó a la hora de hacer preguntas y nunca faltaron voluntarios para nuestras locuras, hasta tuvimos una pequeña sesión de hipnosis colectiva, una experiencia relajante y muy curiosa.

Durante dos días hemos hablado de métodos creativos de organización, de aspectos psicológicos aplicados a la narrativa; hemos aprendido a usar nuevas formas de pensamiento, nuevas formas de introducirnos en la mente de los personajes que creamos para nuestras historias. Hemos visto que todos nosotros podemos ser más creativos, solo tenemos que buscar a nuestro alrededor, mirar con ojos nuevos, todo lo que nos rodea. Hemos visto nuevos métodos de planificación, nuevas fórmulas para afrontar las dificultades y los bloqueos que nos encontramos al escribir. Y todo eso lo hemos hecho en el mejor de los ambientes posible: con muchas risas y la mejor predisposición.

A toro pasado, solo podemos agradecer a todos los participantes su excelente predisposición, su saber estar y la chispa de humor y colaboración que han hecho de nuestro primer taller intensivo de creatividad una experiencia para recordad y repetir. Como pago a esta confianza podemos deciros que nunca dejaremos de trabajar para ofreceros lo mejor de nosotros mismos. Es lo mínimo que merecéis.

Este fue nuestro refugio en el taller de creatividad

Este fue nuestro refugio en Cazorla

La primera cena fue muy castiza: Tortilla de patatas y perritos calientes.

La primera cena fue muy castiza: Tortilla de patatas y perritos calientes. Nada que ver con la cena japonesa del día siguiente

Las peñas nos saludaron por la mañana

Las peñas nos saludaron por la mañana

El poder de la mente

El poder de la mente

El desayuno de los campeones

El desayuno de los campeones

La inteligencia emocional como método creativo

La inteligencia emocional como método creativo

No todo van a ser clases...

No todo van a ser clases…

Los sombreros ayudan a pensar

Los sombreros de De Bono ayudan a pensar

Las charlas en el porche no tardaron en aparecer

Las charlas en el porche no tardaron en aparecer

Los héroes nos ayudan a superar los bloqueos creativos

Los héroes nos ayudan a superar los bloqueos creativos