Un Poema para Invierno

La Naturaleza de la Poesía

En esta época en que muere el rojo intenso del otoño y renace de la luz de la luna, la poesía adquiere un tono azul y melancólico. Es una época que recuerda a un Wordsworth que clamaba por la naturaleza, a un José Asunción Silva que ama entre líneas y a un Keats que aspira y suspira con la terminación de cada verso.

poemaLa poesía es la emoción a borbotones, es la intuición hecha eternidad. La poesía es quien aplaca tormentas, redime almas perdidas y vence la soledad. La poesía es transgresión y mística. Cómo no amarla, cuando es ella quien nos quita el aire y nos lo otorga de nuevo, quien nos devela secretos ajenos y nos guarda los propios.

En esta época amores caídos y hielo silente, la melancolía también vuelve a nacer para recordarnos que nacimos para ser poetas. Por tanto, he aquí un poema para alimentar aquella magia que solo es posible tras la mirada de una musa.

Canto al Amor que no Muere

Mientras que piensa tu tristeza

en el hogar distante y tu pasado bajo la roca

Al mirarte ahora, perdido en el eterno fluir de un río

No deseas más que rendirte a lo desconocido.

  

Y yo aquí

con esta moneda de oro que es tu amor

Y yo aquí

recorriendo los fantasmas de tu roce

Regrésame esa felicidad color armiño

pues mi alma ya el vuelo emprende

 

Aun si solo eres una quimera

mitad suerte, mitad sueño

Aun si solo eres una espada

que flamea y se extingue

No cierres las puertas, no a mí

  

Si me dejarás con este único brillo vacuo

Por última vez

protégeme bajo tu abrazo

guárdame bajo tu sombra

Y ama, renace, despierta

 

Que el viento estival te acaricie

Que el amanecer te atisbe

Que la Luna se rebele y te irradie

Que camines sobre las hojas caídas

de un rojo atardecer

  

Yo me quedaré con tu oro que aflauta

y el sueño que fuiste

Yo me quedaré con esta falsa primavera

Y el recuerdo de un amor que aún es

Por |2018-12-05T10:19:22+00:005 diciembre, 2018|Literatura latinoamericana|Sin comentarios

Acerca del Autor:

Juliana Vargas
Juliana Vargas nació en Bogotá en 1992. Aprendió a leer a los 3 años como forma de tratar su tartamudez y desde ese momento ha crecido entre páginas y personajes imaginarios. Si bien se graduó de Derecho por la Universidad de los Andes, eso no le impidió realizar cursos en literatura y periodismo por la misma universidad. Asimismo, realizó su maestría en Derecho y Tecnología, la cual centró en el estudio en los derechos de autor que los jugadores podrían tener sobre los avatars y tramas que se desarrollaban en ciertos mundos virtuales. Hoy en día, en adición al ejercicio del Derecho, es columnista del periódico “El Espectador” en el que habla sobre videojuegos y obras literarias.